Por José María Sendra.
15 días más, 15 fracasos. Somos Vigo, somos el Celta, no todo podían ser alabanzas y recuerdos de grandes futbolistas vestidos de Celeste dando grandes tardes.
Hay otros que han generado expectativas, han costado mucho dinero o simplemente nos han hecho reír durante su paso por casa Celta. Los hay que han sido un desastre toda su carrera, los hay que sólo lo fueron aquí y los hay que no tienen remedio. Iremos descubriendo cada día uno, como descubrimos durante éste confinamiento una comida más entre la merienda y la cena. En este repaso sólo están los que han jugado en primera división y en la época moderna.

Claudio Beauvue – Django, desencadenado
- Temporadas : 2015/16 a 2019/20
- Partidos: 23 en Liga, 3 en Copa del Rey, 6 en copa de la UEFA
- Goles: 3
- Coste: 5.000.000€
Internacional por Guadalupe, Claudio Beauvue, “Boví”. Llegó con una sonrisa cautivadora y una entrega total. Marcó aquel gol al Krasnodar en un imponente salto y remate de cabeza, había costado unos buenos dineros y a mí por lo menos, crédulo se me disparo la esperanza.
Pero no, Claudio se rompió el tendón de aquiles a los pocos meses de llegar a Vigo y a partir de ahí pasó a ser una sonrisa para las redes sociales y un ejemplo de tomarse las cosas con optimismo. Posiblemente y cayendo en la demagogia con la cuenta bancaria en el estado de Beauvue, yo también sería un ejemplo zen de como tomarme los reveses de la vida.
No creo que haya reproche en la entrega de Claudio, quizás si lo habrá al que tomó la decisión de desembolsar la cantidad de dinero que se pagó por él, pero las lesiones no nos dejaron adivinarlo, cayó a finales de 2019 el menisco del guadalupeño tras una cesión discreta en el Leganés.
Y llegados a este punto habrá que hablar de la jugada más importante en la historia del Celta, y porque nuestra mala suerte hizo que le cayera el balón a ellos. La peino el Tucu después de que Hugo mandase a la última guerra al equipo, la tocó Cabral y Beauvue estaba sólo, a un metro de un Sergio Romero que confesó meses después. “Me vi muerto. Pensé que había otro delantero en el segundo palo al que no había visto y que iba a empujar el balón a portería».
La tenías que haber pegado Claudio, rasa abajo al primer palo que el Chiquito Romero había dejado libre en su desesperada salida, la tenías que haber roto a la escuadra, o quizás la tenías que haber cedido atrás a un compañero que no fuese un mueble de Ikea y hubiese dado un paso atrás como hacen los delanteros profesionales para empujarla.
Nunca terminaremos aquel debate, hizo bien Bovi? La tenía que haber pegado? Sólo imaginen por un instante, y ya que estamos confinados y bien jodidos, que en el minuto 96, la peina el Tucu, la toca Cabral, y el balón le llega a un rematador, que todo lo que cogía a 20 metros del área lo pegaba, y siguiendo su instinto, la pega y el Chiquito Romero sólo puede girar el cuello.
Porque lo único que es imperdonable de aquella jugada, es que Claudio no fuera él mismo, se le fichó por sus cualidades como pegador, por su obsesión por marcar, por rematar y Claudio teniendo el remate más franco que tuvo en su estancia en Vigo la pasó, nunca hay gloria para el cobarde.
Se marchó Boví este invierno a un club de segunda división, ya quizás viendo la cuesta abajo en su carrera, se marchó al único sitio donde celebraron que no la pegase, dejándonos el recuerdo, el debate y la duda
