Fuego

«La llama arde, descontrolada. Sorprendentemente, como si solo pudiese ocurrir en las épocas de los libros de historia. Pero es real. Fuego. Símbolo de incendio y devastación. Símbolo de luz y pasión. La dualidad antagónica de la vida. Lo mejor y lo peor»

La llama arde, descontrolada. Sorprendentemente, como si solo pudiese ocurrir en las épocas de los libros de historia. Pero es real. Fuego. Símbolo de incendio y devastación. Símbolo de luz y pasión. La dualidad antagónica de la vida. Lo mejor y lo peor.

Más de lo que creemos de esta vida está en nuestra mano. Así que debemos trabajarnos y custodiarnos para ser iluminación y no causa de destrozos. Ser vida y no destrucción. Decisiones que debemos forjar día a día y ser luz y no oscuridad. La escritura de la vida tiene sus reglas y sus consecuencias.

Sumergiéndome yo en VigoHoy para cazar temas, me topé con una noticia que se me quemó pronto entre manos. De allí, como una mecha, fue expandiéndose veloz. Olía a incendio todo lo que leía.

Mi idea inicial sobre la que hablar, fruto del acto intrínseco de la propia escritura, me transportó a pensar también sobre el origen de las ideas. ¿Por qué me llamó la atención el fuego? Tal vez tuvo algo que decir el subconsciente con la erupción del volcán en La Palma. No sé. Lo que sí puedo asegurar es que las noticias sobre altas temperaturas aparecieron en VigoHoy una detrás de otra y en escasos días, y de todos los ángulos posibles. . Leo esta última noticia aliviado porque el incidente no fue a más. El último párrafo se atisba luminoso: doce minutos más tarde, tuvo lugar otro incendio hogareño. Casi dos horas más tarde, en otra calle, volvió a ocurrir otro pequeño fuego hogareño. Las piezas van revelándose una detrás de otra armoniosamente, como la fuerza majestuosa del cauce del río. La magia de las conexiones vitales.

Respiro tranquilo, porque ningún suceso termina en desgracia. Vuelvo al titular. Lo leo con pausa. Más allá del fuego de la olla, florece otra coincidencia para conmigo que se me había pasado por alto. El lugar del hecho hilvana otra conexión vital conmigo. Si hacemos el esfuerzo de estar receptivos, estas conexiones van apareciendo con naturalidad en nuestra vida como por arte de magia. Ocurrió en la Calle Gerona. ¡Mira tú por dónde! ¡Ya es casualidad! Sonrío aliviado porque al final todo ha sido un susto. Y mientras exploro nuevas noticias sobre las que escribir, pienso: bien podría haber sido yo el protagonista de la olla cocinando desde mi casa de Girona.