El gobierno local saca adelante en el Pleno la nueva tarifa con los votos en contra de PP, Marea de Vigo y BNG

Tras varios acuerdos plenarios incumplidos en los últimos años, los vigueses pagarán por fin por el agua que consumen, aunque la oposición alerta de que la concesionaria seguirá cobrando lo mismo

Los vigueses pagarán por el agua que realmente consumen. Esta frase, así, debería ser la noticia de un acuerdo plenario que, sin embargo, no ha suscitado la unanimidad que, sin tener en cuenta la importancia de los detalles, tendría que haber alcanzado. Más bien al contrario, el gobierno socialista se ha quedado solo para sacar adelante el nuevo recibo del agua adaptándolo al consumo real. Una modificación que había ido a pleno hasta tres veces durante la última década, encontrando entonces esa unanimidad de la que ahora carece.

No en vano, tanto el Partido Popular, como Marea de Vigo y el Bloque Nacionalista Galego no han dudado a la hora de votar en contra de este nuevo recibo, que han calificado unos y otros como «farsa» y «burla» a la ciudadanía.

Para el concejal socialista Jaime Aneiros, sin embargo, la tarifa que hoy se aprueba supondrá ahorros «para una mayoría». Ha dejado fuera de esa «mayoría», lógicamente, a los que «llenen su piscina tres o cuatro veces al año», a los que tengan jardines . Aunque tampoco ha especificado qué porcentaje de vigueses representarán esa «mayoría». Algo que en su momento sí había dejado intuir el alcalde Abel Caballero al avanzar el nuevo recibo, poniendo como ejemplo de beneficiados a un hogar con tres miembros.

Lo cierto es que la tarifa -que introduce el requisito del empadronamiento además de las bonificaciones especiales para familias con ingresos reducidos-, atenderá al consumo real, pero fijando el primer tramo reducido en los 18.000 litros por bimestre. Hasta ahora, se pagaba por 30.000 litros a consumir durante esos dos meses, independientemente de que se empleasen o no.

La oposición discrepa

Y es precisamente en esos tramos fijos donde la oposición discrepa, alertando de que, al final, la concesionaria seguirá cobrando lo mismo puesto que sus ingresos figuran ya estipulados en el actual contrato.

Así, el concejal nacionalista, Xabier Igrexas, ha criticado el incremento de un 276% en las mencionados cuotas fijas, que pasan de 7,6 a casi 29 euros, lo que provoca que al final el ahorro alcanzado «no da ni para un café».

Desde Marea de Vigo, Rubén Pérez se ha referido a la «opacidad» que envuelve las inversiones de Aqualia, entre las que ha citado el ‘Dinoseto’ y algunas de las humanizaciones de las calles de la ciudad en las que, apunta, el coste del abastecimiento y saneamiento representan en torno al 20%.

Y desde el Partido Popular, su portavoz, Alfonso Marnotes, ha calificado como «farsa» la aprobación de este nuevo recibo ya que, en su opinión, lo que esconde es la «renovación tácita» de la concesión a Aqualia. Una actuación, expone Marnotes, similar a la ya realizada por el alcalde en su momento con la prórroga del transporte urbano vigués.