Y de repente, goooooooooool

El punta argentino celebra el gol del empate celeste. Foto: LaLiga

El Celta logra un merecido empate a dos en el Metropolitano gracias a un tanto en el minuto 90 del debutante Ferreyra

El gol, sea cual sea y como sea, resulta siempre goooooooooooooooooooool en la garganta del hincha, afónico de deseo anticipado, de ganas de delirio, de pérdida del sentido de la vida. Pero ese mismo gol, siempre excitante, es una bendita locura inigualable cuando se produce en el minuto 90, en los últimos estertores de un buen partido que los tuyos pierden sin saber cómo. O sí. Por la defensa, por dos errores en las bandas, aún a estas horas sin confirmar el primero por el VAR.

Y así fue esta noche. Porque el Celta, un buen Celta, había maniatado al Atlético, que llegaba líder y con 8 victorias consecutivas. Primero desde el juego y la presión. Después, en un segundo tiempo más igualado, desde el compromiso y el orgullo. Y pese a todo, pese a adelantarse en el marcador tras una gran jugada colectiva en el minuto 12, rematada por Santi Mina con un buen testarazo en plancha, los del Chacho afrontaban ya el último minuto con 2-1 en el marcador y sin apenas ideas.

Entonces, Iago -quién si no, incluso lejos aún de su mejor forma- iluminó la jugada a la que pusieron el broche dos recién llegados. El diez filtró el pase hacia Solari, que nos recordó que se puede ganar el área y levantar la vista, viendo en el corazón de la pequeña la llegada de Ferreyra. Era casi el primer balón que tocaba con la celeste el punta argentino… y era gol. O más bien gooooooooooooooooooooool. Porque ya no hubo tiempo para más y el Celta se llevó un punto merecido del Metropolitano.

Antes, mucho antes, habían arrancado bien los del ‘Chacho’, con un primer tiempo casi perfecto. El Atlético, maniatado, no había generado ni un sólo tiro entre los tres palos. Pero en el 44 la jugada ofensivo de los locales fluyó de izquierda a derecha, Aarón cerró al medio en vez de a la banda, y por allí se coló Llorente, que la puso perfecta al segundo palo, donde Suárez empujaba el uno a uno. La posición, dudosa, todavía no ha sido aclarada por el VAR a estas horas de la noche. Al menos que se sepa. La ‘Tactical Camera’ mostró la jugada durante 90 minutos desde todos los ángulos, pero alguien allá arriba no tuvo a bien tirar las líneas públicamente. A veces el pudor es la antesala de la falta de vergüenza.

Y nada más volver de vestuarios, en la otra banda, otra espalda regalada: en esta ocasión de Mallo a Lodi, que de primeras empalmó un buen centro que Suárez, otra vez más, empujó a gol. El caso del uruguayo resulta curioso y sorprendente. Semeja decrépito, achacado por la edad y las lesiones, a punto de rendirse su cuerpo en cada sprint. Y sin embargo, no se cansa de susurrarle gol a la pelota, buscándose, ingenioso, a trote lento, el remate solitario de un 9 inigualable.

De ahí hasta el final la tuvo Iago en una jugada a trompicones, como fue prácticamente todo el juego celeste del segundo tiempo. Mejor asentado ya el Atlético -tras abortar la defensa de tres centrales y meter a Torreira con Kondogbia en medio campo-, los del ‘Chacho’ lo intentaban por impulsos, aunque resultaba difícil hilvanar una jugada. Hasta que Iago, cuando ya nadie esperaba nada, encendió la luz y Solari la convirtió en un relámpago. Y así, de repente, Ferreyra, el Celta, la hinchada y todo aquel que tuvo a bien sumarse, gritó gooooooooooool.