La acusada, con su pareja sentimental, ya fallecido, captaban mujeres latinoamericanas con necesidades económicas y cargas familiares en sus países de origen a las que doblegaban su voluntad para perpetrar contra ellas actos de naturaleza sexual
La sección quinta de la Audiencia Provincial, con sede en Vigo, acogerá la próxima semana un juicio en el que la Fiscalía pide 37 años de cárcel para una mujer a la que acusa de haber urdido un plan para, en connivencia con su pareja sentimental, ya fallecido, satisfacer los deseos sexuales de ambos captando mujeres latinoamericanas con necesidades económicas y cargas familiares en sus países de origen a las que doblegaban su voluntad para perpetrar contra ellas actos de naturaleza sexual.
Los hechos por los que se juzgará a la acusada tuvieron lugar entre marzo y octubre de 2019, y el ministerio público le imputa por ellos delitos de abuso sexual, agresión sexual, detención ilegal, trata de seres humanos y explotación laboral.
Según expone la Fiscalía, la acusada y su pareja sentimental consiguieron captar la atención de al menos siete mujeres procedentes de Nicaragua, Guatemala y Colombia a través de anuncios en el portal milanuncios.com. Todas eran mujeres con gran necesidad económica, vulnerables, sin arraigo ni apoyos en España, en situación de estancia o de ilegalidad, a las que la pareja atraía con el pretexto de ofrecerles trabajo doméstico en su casa, según el escrito de la Fiscalía.
Tras ganarse su confianza para que acudieran al domicilio, creaban, «bajo engaño o coacción, un clima de temor y angustia para doblegar la voluntad de las víctimas y perpetrar contra ellas actos de naturaleza sexual, así como imponerles condiciones de trabajo que atentaban contra sus derechos laborales y contra su libertad, impidiendo que escaparan de su esfera de control creando una atmósfera de temor y angustia».
En este sentido, la pareja engañaba a las mujeres para someterse a exploraciones médicas en las que el hombre, que decía ser médico, las auscultaba, realizándoles un chequeo durante del cual las sometía a vejaciones sexuales. A algunas de las víctimas las obligaron a ducharse con la puerta abierta en presencia de la pareja, o a realizar labores domésticas vestidas sólo con un tanga.
Como consecuencia de estos hechos, al menos dos de las víctimas sufren secuelas de trastorno de estrés postraumático de carácter moderado, han precisado de tratamiento psicológico, y necesitarán de seguimiento facultativo y tratamiento farmacológico. La Fiscalía solicita también que la acusada indemnice a cinco de las víctimas con 1.000 euros, y con 6.000 a las otras dos.

