Es una terapia ambulatoria que no requiere de anestesia, analgesia ni hospitalización

Esta patología, que afecta a uno de cada diez hombres, puede enmascarar otro problema de salud, por lo que es necesario realizar una historia clínica completa

El servicio de Urología de Ribera Povisa ha conseguido un 85% de efectividad en el tratamiento de la disfunción eréctil de origen vascular con un novedoso tratamiento de ondas de choque. El procedimiento no requiere de anestesia, analgesia ni hospitalización, y permite estimular la generación de vasos sanguíneos, mejorar la circulación y eliminar los puntos dolorosos. “Las ondas de choque de baja intensidad mejoran de forma notable la función eréctil y la satisfacción de los pacientes”, explica el doctor José Luis Quintana.

La alta tecnología de cristales piezoeléctricos empleada en Ribera Povisa permite aplicar ondas de choque de baja energía con protocolo focal y radial a la profundidad e intensidad precisas, en función de cada patología. La elevada efectividad de este método -una mayor cavitación sobre el tejido logra más beneficio terapéutico que otros aparatos-, consigue que “pacientes que necesitaban tomar medicación para tener una erección o mantenerla ya no la precisen, y aquellos que no respondían a los medicamentos orales ahora sí lo hagan, y los efectos secundarios son muchísimo menores”, subraya José Luis Quintana.

La disfunción eréctil, que afecta a uno de cada diez hombres, puede enmascarar otro problema de salud, por lo que es necesario que sea un médico experto quien administre el tratamiento. El tabaquismo, una presión arterial alta, la diabetes, las enfermedades cardíacas, ciertos fármacos o el envejecimiento -la prevalencia ronda el 25% a partir de los 50 años- son algunos de los factores de riesgo. El servicio de Urología de Ribera Povisa realiza por ello, de manera previa, una historia clínica completa -desde analíticas a electrocardiogramas y ecografías-. 

Cómo es el tratamiento

Las ondas de choque se aplican directamente sobre el pene sin necesidad de anestesia. “Es rápido, seguro, efectivo y no es invasivo”, apunta el doctor Quintana. Las sesiones tienen una periodicidad semanal y una duración aproximada de 30 minutos y, al acabar, el paciente se marcha a su casa. Siete sesiones suelen ser suficientes, pero “cada paciente es único, por lo que los tratamientos deben individualizarse siempre”, resalta.

Este procedimiento se aplica también para tratar la enfermedad de Peyronie (una afección no cancerosa que causa erecciones curvas y dolorosas), al actuar sobre la placa de fibrosis y el tejido eréctil, por lo que puede evitar incluso la cirugía y frenar el avance de la dolencia. En caso de dolor pélvico crónico ofrece además buenos resultados cuando otros tratamientos fallan. 

Más sobre las ondas de choque

Las ondas de choque son ondas de presión que se desplazan a través de un medio a la velocidad del sonido. Su efecto analgésico y antiinflamatorio hace que se empleen para el tratamiento del dolor en múltiples procesos traumatológicos (tendinitis, fascitis plantar, codo de tenista…), convirtiéndose en una de las terapias más avanzadas en este campo.

“En EEUU se ha empezado a aplicar también de manera experimental para regeneración cardíaca”, explica José Luis Quintana, ya que “favorecen la neovascularización, es decir, la formación de nuevos vasos sanguíneos y la reperfusión -suministro sanguíneo- del corazón”. “El potencial es enorme”, asegura. Por ello, Ribera Povisa tiene previsto crear una Unidad de Ondas de Choque que involucre a varias especialidades, como Rehabilitación, Cirugía Maxilofacial y Urología.