Poner la otra mejilla

El presidente del Celta durante una intervención. Foto: RC Celta

«Mientras fueron quitando a cada celtista un trozo de nuestra pasión, las ganas de sufrir, de divertirnos, de ser hinchas, pensamos quizás que era el momento de poner la otra mejilla. Ahora, casi 20 años después de su aterrizaje, cuando ya la ofensa es a algo más grande que nosotros, es posible sea tiempo de expulsar a los mercaderes del templo»

Jesucristo pregonó que había que poner la otra mejilla, que ante el insulto o la afrenta había que abandonar el orgullo y saber perdonar. El mismo Jesús corrió a latigazos a un grupo de mercaderes en el Templo de Jerusalén.

Cuando la ofensa es particular, poco importante, personal, es cuando uno debe ser paciente y ofertar calma. Si el insulto es a, por ejemplo, tu madre, es momento de que saques el látigo.

La familia Mouriño lleva años insultando a cada celtista; casi dos décadas ya en las que primero se eliminó el nombre de la ciudad, luego vinieron unos chinos, luego una agencia malvada que secuestra a niños, más tarde aficionados que no merecían entrar en Balaídos, y entre tanto toneladas de mediocridad. Y mucho peor que mediocridad sería si no se contase con Aspas, genio en el campo, pusilánime en las exigencias que debería haber planteado alguien de su nivel al club.

Tras la marcha de Felipe Miñambres, la secretaría quedó huérfana, que no vacía, y la familia mexicana ha decidido sustituir al de Astorga por un falso autónomo que trabaja para el PSG.

Si yo tengo dos pagadores, uno que tiene el dinero por castigo, que es capaz de año tras año reventar la banca y ahogar en dinero a todos los transatlánticos del fútbol europeo, y el otro es un señor de provincias que anda peleado con el mundo y al que se le van gratis la mayoría de futbolistas por no querer negociar a la alta contratos, tenga claro a quien voy a favorecer.

Mou padre, todavía capitán del barco celeste aunque ya amenace Marian, no ha parecido observar cómo puede hundirse una institución cuando uno se alía con según qué personajes, a pesar de tener ejemplos por doquier y no muy lejos .

El Valencia, que es de Peter Lim, fue durante una época el Valencia de los portugueses; el Deportivo de la Coruña, inmerso en gestas contra el Lineares ahora, fue sodomizado por la voluntad de Jorge Mendes; el Girona es ya de facto un filial del Manchester City; Granada, Racing de Santander y un largo etcétera son ejemplos de que vender tu alma al diablo en según qué encrucijadas puede acabar demasiado pronto y demasiado mal.

Mientras se prepara o no demasiado el centenario, dice la prensa de Vigo que al Celta le falla su comunicación. Miren ustedes, eso es lo que dicen los políticos cuando nos arruinan y se gastan el dinero en prostíbulos, que hacen cosas chulísimas pero no saben explicarlas. Esto funciona como excusa porque da la impresión de que uno trabaja tanto que no pierde tiempo en explicarlo, cuando la realidad esconde solamente a otro inútil, otro fariseo.

Suenan fanfarrias alrededor de esa especie de disneyMou que se proyecta en Mos, mientras por lo bajo se habla de continuar descapitalizando al equipo de titulares. Siempre priorizando el negocio antes del rendimiento deportivo, pobres hombres de vista corta que no ven que lo segundo es lo que trae lo primero.

Mientras fueron quitando a cada celtista un trozo de nuestra pasión, las ganas de sufrir, de divertirnos, de ser hinchas, pensamos quizás que era el momento de poner la otra mejilla. Ahora, casi 20 años después de su aterrizaje, cuando ya la ofensa es a algo más grande que nosotros, es posible sea tiempo de expulsar a los mercaderes del templo.