La ría de Vigo se convierte en un laboratorio vivo para estudiar el impacto del cambio climático en el océano

El proyecto Cellbloom, impulsado por el CIM de la Universidad de Vigo y el EMBL, analiza las mareas rojas y las olas de calor marinas con tecnología pionera en Europa

La ciencia europea tiene este verano una cita clave en la ría de Vigo. El proyecto Cellbloom, desarrollado por el Centro de Investigación Mariña (CIM) de la Universidad de Vigo en colaboración con el European Molecular Biology Laboratory (EMBL) —cuya sede central se encuentra en Alemania—, se propone entender cómo responden los ecosistemas marinos a dos amenazas crecientes: las mareas rojas y las olas de calor.

Ambos fenómenos, ligados al cambio climático, tienen consecuencias directas sobre la salud pública, la seguridad alimentaria y el sector marisquero, y su estudio requiere tecnologías avanzadas y una cooperación científica a escala europea.

Dos experimentos clave con base en Toralla

Durante el mes de julio, la Estación de Ciencias Marinas de Toralla (Ecimat) acogerá dos experimentos en paralelo que permitirán analizar con rigor los efectos del calentamiento global en el medio marino:

  • El primero evaluará si los compuestos que desprende la planta marina Zostera marina pueden ralentizar el crecimiento de las microalgas tóxicas responsables de las mareas rojas.
  • El segundo simulará una ola de calor marina para observar el comportamiento del plancton microbiano, con especial atención a especies clave de fitoplancton presentes en la ría de Vigo.

Ambos estudios utilizarán condiciones semi-naturales controladas gracias al mesocosmos de la Ecimat, una infraestructura única en Europa que reproduce el ecosistema marino en tanques experimentales abiertos al mar.

Un laboratorio móvil de última generación directamente en Vigo

Uno de los elementos más innovadores del proyecto es el Laboratorio Móvil Avanzado (AML) del EMBL, un camión-laboratorio que permite llevar la investigación celular y molecular directamente al terreno. Equipado con microscopía electrónica de alta resolución y sistemas avanzados de análisis, permitirá observar cómo reaccionan los microorganismos ante cambios ambientales en tiempo real.

Este laboratorio llegó a Vigo este viernes y trabajará mano a mano con el equipo del CIM, mostrando el potencial de la ciencia colaborativa al más alto nivel europeo.

Una cooperación científica de primer nivel con impacto global

Más de 40 investigadores e investigadoras participarán en esta campaña experimental, procedentes del EMBL, el CIM de la Universidad de Vigo, el Biology Centre de la Academia Checa de Ciencias, el CNRS de Francia y la Universidad do Minho (Portugal), entre otros.

El responsable del proyecto en el CIM, Emilio Fernández, destaca que “estos experimentos son un ejemplo de cómo la convergencia de metodologías distintas orientadas hacia un mismo fin permite avanzar en el conocimiento de problemas ambientales que ningún equipo, por sí solo, podría alcanzar”.

Por su parte, Niko Leisch, director del AML del EMBL, subraya que “Cellbloom es una oportunidad única para estudiar con todo detalle las interacciones de los organismos marinos y su respuesta al cambio. Combinamos biología natural, condiciones controladas y tecnología puntera para dar respuestas concretas”.

Innovación europea al servicio del océano

Cellbloom forma parte del proyecto europeo IMAGINE, financiado por el programa Horizonte Europa, que agrupa a 22 socios entre universidades, centros de investigación y empresas. Su objetivo es fortalecer la competitividad científica europea mediante el desarrollo de nuevas tecnologías de imagen aplicadas a la biología estructural, celular y marina.

El CIM participa en este consorcio como parte de la infraestructura europea EMBRC-ERIC, actuando como centro de referencia para probar tecnologías en condiciones reales.

Además, Cellbloom se enmarca dentro del eje de Biología Planetaria del EMBL, que impulsa proyectos multidisciplinares para entender, desde la biología molecular, cómo organismos y ecosistemas responden a los cambios de su entorno.

En un contexto de creciente urgencia climática, el conocimiento que generan estos experimentos en la ría de Vigo es clave para abordar los retos ambientales del presente y del futuro. La ciencia avanza, y Vigo está en el mapa europeo de esa transformación.