LA ISLA DE LAS ÚLTIMAS VOCES

Archipiélago de St. Kilda, perdido en el mar del norte. Se acerca el día de Navidad. Carmen es una española que trabaja en el único hotel de la deprimida población, donde en pleno invierno quedan apenas cincuenta habitantes. De repente, unos pescadores rescatan del mar lo que parece un contenedor refrigerado, aunque con una extraña forma. Pronto, los habitantes empiezan a comportarse de forma extraña, interesados principalmente en abrir el dichoso artefacto. ¿Tendrá algo que ver su contenido con todo lo que están soñando…?

Autor: Mikel SANTIAGO – Editorial: EDICIONES B. Barcelona, 2018 – Páginas: 560 – Género: Misterio, fenómenos extraños. Público: Adultos


Mikel Santiago (Portugalete, 1975) es uno de esos jóvenes escritores españoles, que comenzaron autoeditándose sus libros, hasta que alguno de ellos empieza a ser tan comentado, sobre todo en redes sociales, que llama la atención de alguna editorial fuerte. Éste ha sido el caso, y hasta la fecha sus libros continúan vendiéndose con facilidad.

Decidí leer éste después de haber disfrutado mucho El mentiroso, que también reseñé en su día, y aconsejé a otras personas, con gran éxito. La isla de las últimas voces es un libro muy distinto, más novela negra y de misterio que puramente policíaca, pero de mucha calidad también.

Juega el autor con un concepto difícil de determinar, que creo que podríamos llamar el concepto de ESO. Es decir, algo que es el centro de la novela, pero es desconocido, difuso. Es, efectivamente, “eso”, it si queréis. No sabemos lo que es, pero protagoniza la narración. Van sucediendo cosas: una isla deprimida, una historia de amor, un avión que se estrella… Historias que, podríamos decir, son de cada día, hasta que aparece el eso. En este caso, los pescadores de la aldea encuentran un extraño contenedor, y deciden quedarse con él sin informar a las autoridades. Mientras intentan descifrar cómo abrirlo, la gente en el pueblo empieza a comportarse de forma distinta, y lo que antes era una apacible población – con sus rencillas, como todas – acaba transformándose en algo distinto.

Mikel Santiago maneja los tiempos perfectamente. Nos presenta distintos personajes con los que podemos simpatizar, especialmente Carmen y Dave, el soldado americano. Su cercanía nos facilita soportar la aspereza de la influencia del contenedor en la vida del resto de los ciudadanos, que día a día, hora a hora, se va haciendo más dura y, por qué no decirlo, despiadada. En algunos momentos la novela se vuelve violenta, incluso desesperanzada, lo que hace incómoda su lectura. Pero seguirá siendo adictiva, porque, repito, quieres saber qué va a pasar con ESO.

La novela no es amable. Ojo, es muy buena, está muy bien escrita, y demás. Pero es incómoda. En cierta medida es una narración sobre lo que puede pasar con la sociedad en una zona perdida (en este caso, una isla de pescadores, durante el invierno); al tiempo que es una fábula sobre la codicia, que es en buena medida el origen de la influencia maligna del contenedor. Hay que leerla con un poco de valor. Pero merece la pena.