La gran batalla entre los funcionarios y el Concello de Vigo

Una representación sindical manifestándose a las puertas del Concello por la política de personal.

Es desalentador ver cómo estos puestos, que deberían ser ocupados por los principios de mérito, igualdad y capacidad, son ostentados por personas nombradas a dedo

Un enchufe es mucho más que la toma de corriente que hace funcionar una tostadora. Según una de sus definiciones en el diccionario de la Real Academia Española, “enchufe” también es un cargo o destino que se obtiene sin méritos, por amistad o por influencia política. Es una obviedad que en el siglo en que vivimos, esta práctica debería estar más que superada, debería estar olvidada y, por supuesto, ya está penalizada. Un sistema que molesta, especialmente, a las personas que estudian durante años para aprobar una oposición y que ven como no se respetan los principios de igualdad, mérito, capacidad y publicidad.

Con ese contexto, es sorprendente que un juez acabe de condenar al Ayuntamiento de Vigo a que cese en su práctica habitual de nombrar responsables a dedo. Lo cierto es que con estos nombramientos se vulneran los principios básicos y se pone en duda la transparencia del actual gobierno municipal.

Esta práctica es un eslabón más de la dudosa gestión de la Concejalía de Personal del Ayuntamiento de Vigo, que acaba de culminar con el cese de Elena Espinosa en esta área. La ya ex responsable de este departamento cae ejerciendo un papel de cortafuegos para el alcalde, porque es difícil creer que a la gestión tan personalista de este municipio se le escapara el modus operandi de la ex ministra en su departamento.

Los nombramientos a dedo se suman a otras sentencias ya conocidas y que evidencian que en Vigo no se pagan las horas extras, que no se reconocen los permisos, o incluso que dan a la razón a los trabajadores que no han cobrado nocturnidades y festividades, según el comité de personal del Concello.

Los sindicatos no se cansan de dar la batalla y siguen concentrándose en la Praza do Rei de forma habitual, al tiempo que empapelan las oficinas municipales con carteles mostrando su disconformidad con esta situación. Sin embargo, al otro lado solo encuentran un silencio incomprensible. Tampoco se entiende que las Ofertas de Empleo Públicas municipales lleven paralizadas desde el año 2014, cuando es evidente la necesidad de personal en el Ayuntamiento, con servicios mermados y colapsados por la falta de trabajadores. Conseguir una cita a tiempo para cualquier servicio es casi misión imposible, y para evitar una deficiente gestión es necesario reforzar la plantilla. Esta reflexión no es de quien escribe sino del magistrado que ya dictaminó que el gobierno local debe aprobar una Relación de Puestos de Trabajo y realizar una convocatoria pública. De momento nada de esto ha sucedido, pese a que es evidente que una eficiente atención a los ciudadanos pasa por una plantilla ajustada a la demanda de los propios vigueses.

No es de extrañar que, en este contexto de tensión interna y acumulada, el vídeo que circuló por las redes sociales sobre una supuesta trama del PSOE de Vigo (en la que diversos familiares y amigos habían sido puestos a dedo en función del grado de familiaridad con cargos socialistas) levantara ampollas entre el funcionariado vigués.

Sobre todo, porque llueve sobre mojado en este sentido teniendo en cuenta que hace unos días fue noticia el exalcalde socialista pedáneo de Bembrive, Roberto Ballesteros, por haber sido condenado por prevaricación. La oposición pidió, en varias ocasiones, conocer cuáles son las funciones que desempeña en el Concello, ya que es personal municipal. De momento, el gobierno local ha guardado silencio. Ballesteros formaba parte de la guardia pretoriana del alcalde, pero sus funciones laborales (las mismas por las que recibía sueldo y prebendas) son desconocidas para los ciudadanos de Vigo.

La práctica de enchufar a amigos y familiares debería estar superada, especialmente, en una sociedad que está luchando continuamente por la igualdad, y en la que los jóvenes se esfuerzan diariamente por formarse en múltiples ámbitos e invirtiendo tiempo y dinero. Es desalentador ver cómo estos puestos, que deberían ser ocupados por los principios de mérito, igualdad y capacidad, son ostentados por personas nombradas a dedo por amistad con un cargo político, y Vigo debería escapar de este tipo de situaciones.