La clave

José Luis Balbín con su pipa en un programa de 'La Clave'. Foto: TVE

Eran debates enriquecedores de los que salías con valiosas informaciones que te ayudaban a tener criterio propio por pura reflexión, algo también absolutamente ajeno a esa militancia infantil y secuestradora de la mente que produce autómatas, tan propio de nuestra empobrecida actualidad

Hace un par de días, viendo la única cadena de televisión que aun conserva un cierto contenido cultural (la 2), tuve el placer de recrear el tiempo de transición que sucedió a nuestro cambio de régimen político, con la emisión de un homenaje a un recordado programa que, para mi, ha sido lo más memorable ofrecido por la caja tonta hasta ahora: la clave, de José Luis Balbín.

Para ponernos en situación, voy a utilizar el conocido corta y pega sacado de Wikipedia sobre el particular, para acto seguido dar rienda suelta a mis reflexiones al respecto.

“La clave fue un programa de televisión español de debate, creado, presentado y moderado por el periodista José Luis Balbín. Estuvo inspirado en el programa Les dossiers de l’écran («Los archivos de la pantalla»), creado por Armand Jammot en 1967 y emitido en la televisión francesa, primero en el segundo canal de la radiodifusora pública ORTF y después en Antenne 2.

La clave tuvo dos etapas: una primera, desde 1976 hasta 1985, correspondiente a su emisión en la entonces denominada Segunda Cadena de Televisión Española o UHF (actualmente La 2), y una segunda, desde 1990 hasta 1993, correspondiente a su emisión en Antena 3 Televisión.

El programa consistía en un debate presentado y moderado por José Luis Balbín, en el que se abordaban temas de actualidad que afectaban a la sociedad española. En la primera parte del programa se emitía una película relacionada con el tema sobre el que trataba el programa. En la segunda parte se desarrollaba el debate entre los invitados asistentes, el cual concluía con las preguntas que enviaban los espectadores a los participantes. Al término del mismo, se recomendaba bibliografía sobre el asunto abordado, para que los espectadores pudieran profundizar en él si así lo deseaban.

La emisión de La clave en los años de la Transición española estuvo marcada por el tratamiento de cuestiones controvertidas y delicadas, como la legalización del Partido Comunista de España, el aborto o la crisis de empleo. El programa permitió, por primera vez, la retransmisión en la televisión española de puntos de vista diferentes y encontrados en torno a temas que hasta la fecha, por la existencia de la dictadura franquista, habían sido tabú en los medios de comunicación. A pesar de emitirse en el Segundo Canal, considerado de una audiencia minoritaria, el programa tuvo bastante repercusión en el país.

Al programa La clave fueron invitados personajes destacados del mundo de la política, la ciencia y la cultura en general, entre los que cabe destacar a los políticos españoles Antonio García-Trevijano,Gonzalo Fernández de la Mora,Alfonso Guerra, Blas Piñar,Julio Anguita,Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón,Santiago Carrillo, Ramón Tamames, José María Mohedano, Federica Montseny,Lidia Falcón y Jordi Pujol, a políticos extranjeros como Olof Palme y a otras figuras de otros campos, como Gustavo Bueno,Santiago Amón,Antonio Escohotado,Fernando Sánchez Dragó, Severo Ochoa, Bernard-Henri Lévy,Julián Lago, Ian Gibson,Manuel Martín Ferrand,Felipe Mellizo y otras muchas personas. En total fueron realizados más de 400 programas de La Clave.

Durante la presidencia en TVE de Rafael Anson, se abordaron debates hasta entonces inéditos en la televisión española, dedicados a partidos políticos clandestinos o a la necesidad de nuevas leyes, algo que durante la dictadura franquista estaba prohibido realizar en televisión. El espacio se emitió en el mismo canal, en horario de prime time. Volvió a sufrir un parón en septiembre de 1980, cuando la dirección de TVE pensó emitirlo en diferido. La decisión no gustó a la dirección del programa, que decidió suspenderlo hasta que se volviese a la situación previa, regresando la difusión un mes después. 

En diciembre de 1982 José Luis Balbín asumió la Dirección de Informativos de TVE. El año siguiente se puso en entredicho su continuidad al frente del programa debido a una posible incompatibilidad de trabajos, y se planteó que fuera sustituido por la periodista Victoria Prego, pero Balbín se mantuvo al frente del mismo. Con el paso de los años, fueron surgiendo discrepancias entre el director José María Calviño y José Luis Balbín con respecto a asuntos como la financiación del programa o la elección de los temas a debatir. Tras una serie de presiones por parte del Gobierno socialista de Felipe González, el programa fue clausurado en 1985. 

Durante el último programa de La clave, celebrado el 20 de diciembre de 1985 sobre el tema «20 años de Vaticano», Balbín mostró en directo serias dudas sobre la continuidad del programa por parte de la dirección, que no le mencionó la continuidad a partir del próximo año. Sin embargo la dirección de RTVE, comandada por José María Calviño, comunicó el 23 de diciembre de 1985 a Balbín que La clave desaparecería por completo de las pantallas a partir del año siguiente. Mientras que TVE alegó «criterios profesionales» diciendo que el programa había tenido una bajada drástica en sus audiencias según el Estudio General de Medios, Balbín dijo que las cifras del EGM no reflejaban la realidad y que en su opinión la cancelación era un ataque a la libertad de expresión y censura. También hizo referencia a que 1986 sería el año del referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN, y que durante la última temporada le negaron realizar cualquier debate al respecto. Por otra parte, los partidos de la oposición como Alianza Popular o el Partido Comunista de España criticaron severamente la medida y afirmaron que fue realizada porque el programa era crítico con el gobierno socialista.

Durante los días previos al nacimiento de Antena 3 Televisión, su Director General Manuel Martín Ferrand decidió contratar a José Luis Balbín, que ya trabajaba como conductor del programa «Hora cero» en Antena 3 Radio, para que recuperase el programa La clave en la nueva cadena, como uno de los programas destacados del canal. El programa comenzó a emitirse el 26 de enero de 1990, un día después de la inauguración de la cadena, y supuso la vuelta de Balbín a la televisión nacional. El programa se mantuvo en la programación cada viernes durante 2 temporadas (1990 a 1992) con la fórmula habitual de película y posterior debate, aunque a partir de 1992 la cadena decidió eliminar la película y mantener solo el espacio de tertulia.

Tras el cambio accionarial de Antena 3 Radio en 1992 y la posterior desvinculación de la cadena de televisión, José Luis Balbín se quedó en Antena 3 Televisión. El programa fue cambiado de horario, pasando a emitirse los viernes por la madrugada, y dejó de emitirse definitivamente en junio de 1993.»  Hasta aquí lo publicado al respecto en Wikipedia.

Aunque la clave tuvo dos épocas perfectamente identificables, me centraré en la que creo más interesante, la primera de 1976 a 1985, la de la transición, una época en la que el programa era una ventana abierta al aire más refrescante de un periodo difícil, cambiante, de un clima incierto, de una primavera previa a un verano que nunca llegó a resultar lo que prometía, y que habría de terminar con el asentamiento de la nueva censura, la inventada por el PSOE de Felipe González como la dictadura de lo políticamente correcto, una dictadura que se ha mantenido en el tiempo, que ha ido evolucionando de las imposiciones directas, a la condena al ostracismo actual (el que se mueve no sale en la foto, Guerra, dixit), más sofisticada pero más cruel.

Fueron los momentos de mayor esplendor de la televisión del cambio, de algo que avivaba la esperanza, donde se trataban temas hasta entonces vedados a los medios de información, con la proyección de muchas películas inéditas en España y con debates abiertos, a calzón quitado sobre los temas más delicados, muchos de ellos hoy de nuevo imposibles en horas de máxima audiencia (sociales, económicos, religiosos, etc.), con invitados de primera línea, expertos todos ellos en lo tratado. Una delicia en la que muchos nos fuimos formando, interesados en querer abarcarlo todo, ávidos de una cultura que se nos ofrecía semanalmente en todos los campos.

Revivir aquella época, aquellos programas y su forma de llevarlos a cabo fue un regalo inesperado. Recuerdo un decorado absolutamente minimalista, más bien cutre, con sillones en U, Balbín en el centro fumando en pipa (allí todo el mundo fumaba o se tomaba algo), una sintonía inconfundible de inicio y de fondo, un silencio de entrada y la introducción de los temas a debatir, el anuncio de la película a visionar, silencio, oscuridad y película, todo ello en directo, sin interrupciones. Terminada la proyección se iniciaba el debate. Por supuesto un debate civilizado, ordenado, educado y respetuoso, donde nadie se interrumpía, se pedían palabras y cada uno podía desarrollar su mensaje sin tener que gritar ni ser interrumpido, algo hoy en día absolutamente inédito. La película servía de base al debate y a partir de ahí se desarrollaban los temas que cubrían el campo de sabiduría de los presentes, en donde la presencia de políticos era mínima y siempre sin derivar en mítines ideológicos de partido, sino simplemente en ideas, eso que hoy empieza a pasar puramente inadvertido. Eran debates enriquecedores de los que salías con valiosas informaciones que te ayudaban a tener criterio propio por pura reflexión, algo también absolutamente ajeno a esa militancia infantil y secuestradora de la mente que produce autómatas, tan propio de nuestra empobrecida actualidad.

Viene todo esto a cuento de mi rutina habitual de fin de semana en la que tras desayunar en la cama, bajo al buzón, cojo los periódicos (La Voz de Galicia y Faro de Vigo), empezando por las portadas de ambos, le sigue el sudoku y el crucigrama del Faro, paginas de deportes, me paso luego a la Voz que leo con más dedicación, incluso varios artículos, para finalmente, y por aquello de flagelarme un poco, dar una pasada al periódico dedicado al alcalde de Vigo, tratar de aislarme de sus memeces, de las páginas pagadas que el periódico le dedica, ver las esquelas (lo único cierto de cierta certeza), leerme, eso si, la práctica totalidad del semanal (Pérez Reverte no puede faltar), y mientras poner la tele de fondo. Haced la prueba este domingo, comparad ambos periódicos, ved lo que os digo. Incluso la Voz trae el día en el que escribo -30 de mayo- un artículo sobre las nuevas promociones inmobiliarias en Vigo, todas ellas a precios inalcanzables para el vigués medio, cuando su alcalde, nada más llegar (una mentira más) se cargó el Plan General de Ordenación Municipal que habían consensuado todas las instituciones de la ciudad, con la demagógica excusa de que todo era especulativo, y en su lugar iba a construir inmediatamente 6.000 viviendas de protección que, como todas sus promesas importantes, incumplió sistemáticamente una vez comprobado que sus votantes solo aspiran a renovar aceras, hacer rotondas, culminarlas con horteradas, mucha fiesta, muchas luces, ninguna infraestructura y la nevera para la tramitación de todo aquello que pueda crear empleos, riqueza, competitividad, progreso, cultura, o para lo que no sea ocurrencia suya, o de él dependa, a quien fulmina sin demora (véase lo que está haciendo con el Celta) en un ejercicio puramente dictatorial de la política, una política de pueblo con presupuesto de ciudad, al gusto de una ciudadanía que años atrás tenía su orgullo en una ciudad pujante, competitiva, industrial, emprendedora, líder del progreso en Galicia. Hoy de aquello solo queda el recuerdo en algunos. !El alcalde más votado! Que nivel… 

En esas estamos cuando en la 1 ponen un resumen de un programa concurso ya emitido anteriormente “The Dancer” que no me interesa nada, en la 2 un documental sobre las nutrias que ya había visto anteriormente, en la 3 una cosa que se llama “Los más…” que no deja de ser un resumen de programas ya emitidos, sin demasiado interés, en la 4 el programa “malas pulgas”, de perros, su educación y la de sus dueños, que resulta interesante pero con programas ya emitidos anteriormente, en la 5 otro recordatorio de otro concurso “Got Talent”, ya emitido, y como todos los demás con origen en programas de otras televisiones extranjeras y, finalmente en la 6, otra cosa que se llama “Zapeando” donde también seleccionan gags de otras cadenas sobre asuntos ya conocidos. Un absoluto desastre, de galopante mediocridad y de una calidad de contenidos deleznable fiel reflejo de su decadencia

Una mañana en la que en los principales canales de televisión del país nadie proporciona nada nuevo, salvo en determinados momentos en los que se emiten programas informativos (eso dicen ser) en los que cada diez minutos vuelven a emitir lo mismo y así unas cuantas veces, donde la información se recorta o condiciona según el signo político de cada canal (todos de izquierdas, más o menos disimulados), algunos incluso con tertulianos que gritan todos a la vez, cada uno jugando al papel que se le ha asignado, a la derecha del presentador los supuestos de derechas y a la izquierda los de izquierdas, en una lucha de descalificaciones, de consignas de partido, de verdades a medias, de cultivada ignorancia, de correcciones políticas a cada cual la suya, de militancias apesebradas donde la verdadera información brilla por su ausencia, y en la que los “moderadores” ni moderan, ni conducen el debate, ni aportan nada a la comunicación. 

¿Qué nos ha pasado?, ¿De qué somos el resultado?, ¿Porqué hemos renunciado a nuestro propio criterio en aras de un sistema absolutamente corrupto?, ¿Qué queda de aquel anhelo de democracia?, ¿Dónde está la libertad?, ¿Porque consentimos y apoyamos la permanente mentira si son los “nuestros” quienes la practican, en lugar de echarlos para que no manchen nuestras querencias?, ¿A donde fue a parar nuestra pretendida dignidad?, ¿Porqué hemos renunciado a la cultura, a la ciencia, al conocimiento como prioritarios y nos hemos entregado a la caspa, a la mediocridad, a la memez, al oropel?, ¿Porqué consentimos que nos pastoreen, nos engañen y nos piden que defendamos la mentira, la consideremos el resultado de nuestra voluntad, y nos lo creemos, cuando tanto en política como en religión, el canalla siempre es el administrador, el que dice representar algo tras cambiarlo todo en su beneficio?.

Si la primera década de la llamada democracia fue la mejor, la última es la peor, con tres dictadores nefastos que atesoran lo más deleznable del sistema y que han protagonizado y puesto de manifiesto lo más ruin de nuestra absolutamente imperfecta democracia.  Zapatero (el tonto del pueblo), Rajoy (la derechita cobarde) y Sánchez (la mentira hecha institución). ¿Como se nos puede decir que un gobierno de un PSOE que no lo reconocen ni los mismos que lo auparon, con comunistas, anarquistas y anti sistema de Podemos, independentistas delincuentes como los secesionistas catalanes, antiguos terroristas como los odiadores vascos, y algún que otro espécimen raro, como esos que aseguran que Teruel existe, es el gobierno que hemos querido los españoles? ¿Como se puede hacer una tortilla con huevos podridos y restos de los despojos más variopintos, y asegurar que es la comida elegida por la mayoría, cuando ni nos gustan los huevos cuando están podridos, ni los despojos, ni la mezcla, a ninguno de los comensales, ni nadie ha pedido eso?. Siempre he defendido que no soy demócrata, que me parece un sistema corrupto en esencia, que da nefastos resultados, que se cuelan los peores, los más demagogos, lols más falsos y que tengo mi propio criterio en cuanto al sistema que considero adecuado, que ya he expuesto otras veces, pero es que esto ni siquiera tiene nada que ver con la democracia (el poder del pueblo) cuando sus supuestos representantes y administradores han hecho de su capa un sayo, en su propio y único beneficio de okupar poder a costa de lo que sea, de cargarse la esencia de la democracia. Es peor, es que se van a cargar el Estado de Derecho, el supremo valor, el imperio de la ley, y para llegar aquí han tenido que pasar 45 años de la muerte del dictador. Lo más canalla en el poder y lo más entontecido en un pueblo que, si al principio de la década piaba por entregarse en la caja tonta a la Esteban, hoy al final de la década, lo hace con la Rociito. ¿Dónde estás Balbín? 

En esas condiciones y una vez pasado por el tren de lavado y ataviado convenientemente, le pongo la correa al mejor, más noble y fiel amigo del hombre, y de la mujer (doy fé), en este caso a Mac, nuestro Westy, y a deambular ambos libremente por la tudense orilla miñota, de ese fluir eterno que nos separa y nos une con Portugal (de nuevo, menos mal que nos queda Portugal), mientras reflexiono sobre la belleza de una naturaleza cambiante en su quietud y a veces sosegada en su fluir constante, la luz, esa luz de primavera que a veces brilla y a veces transcurre entre las sombras de inmensos cúmulos algodonados, que se elevan creando figuras sobre un cielo azul fuerte y duro para enmarcar un sol que ilumina protagonista, creando claros y sombras, donde el calor y el viento se entrelazan para ofrecernos esa primavera donde todo crece en una promesa nunca incumplida, de una vegetación que todo lo invade (me he puesto poético). 

La amistad, ese tesoro compartido que todo lo arropa, lo sorpresivo e incontrolable de la vida (no somos dueños de lo que nos ocurre pero si de nuestras reacciones), la libertad de navegar, que tan bien describió Espronceda, “que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley las olas (me permito una licencia) y el viento, mi única patria la mar. 

Mi deporte actual, tras haber practicado otros menos exigentes (tenis, bádminton, vela, automovilismo) con mejores y peores resultados, el golf, la asignatura siempre inalcanzable en su excelencia, que solo es posible jugar mal o peor (las excepciones son divinas), un deporte que nunca te miente, que te humilla, te exige, que depende sobre todo de la mente, la coordinación de movimientos, la estrategia, al que hay que darle sus tiempos, que tolera pocos errores, un auténtico desafío para un perfeccionista. Qué decir de lo incierto, cambiante, y a veces regresivo de la historia, lo castrante y nefasto (a mi entender) de las creencias, causa de los mayores desencuentros e intolerancias de la humanidad, el desafío de la ciencia, la virtud del conocimiento, el arte y la labor de filosofar, lo apasionante de una buena lectura y, finalmente, tras tanto campo de acción, en como dar el coñazo a los amigos que me soportan con mis reflexiones.         

La clave.