En el siglo XVI, un esclavo buscador de perlas
encuentra una preciosísima, grande, con forma de lágrima. Muy pronto esa perla,
que costó la vida a su buscador, llega a la corte española de los Austrias, y
en ella permanece varios siglos, hasta la Guerra de la Independencia, cuando
José Bonaparte se la lleva a Francia, y en el siglo XX termina en el joyero de
Elizabeth Taylor.
Siguiendo la estela de la perla, el libro cuenta distintas aventuras de los personajes históricos que disfrutaron de ella.
Autora: Carmen POSADAS – Editorial: ESPASA. Madrid, 2020. – Páginas: 496 – Género: Literatura, novela histórica. Público: General
¿Quién no conoce a Carmen Posadas
(Montevideo, Uruguay, 1963)? Está presente todas las semanas con sus artículos
en el dominical más leído de España. Además, la uruguaya lleva ya muchos años
residiendo en España, ha sido premio Planeta, y es una escritora prolífica: ha
escrito cuentos infantiles, ensayos, y un buen puñado de novelas.
En esta ocasión nos regala un
relato singular. No niega que se inspira en una idea anterior, de la que salió El Escarabajo, de Manuel Mújica Laínez.
Como en ese clásico contemporáneo, la autora basa la novela en una joya: la
Peregrina, una hermosísima perla con forma de lágrima, de gran tamaño,
procedente de las aguas del mar Caribe. Y teje la novela en catorce episodios,
desde su hallazgo (pescada por un esclavo africano), hasta su desaparición de
la vida pública tras su subasta en 2011. Cada uno de los episodios, o
capítulos, novela algún personaje histórico, sobre todo españoles, y su
relación con la Peregrina.
Así, iremos conociendo la
decadencia de los Austrias, desde Felipe II hasta Carlos II el Hechizado;
también aprenderemos algunos de los protocolos de la corte española,
completamente absurdos en muchos casos. No faltan romances, quizá demasiados
(aventuras extraconyugales de los reyes, en su mayoría), y resulta curioso el
salto del charco de la joya para caer (como así fue) en las manos de Elizabeth
Taylor, en lo que fue un acto de contrición de Richard Burton por su enésima
infidelidad.
Carmen Posadas tiene mucho oficio
en el arte, como ella misma llama, de «juntar letras». Por ello, es
un alivio leer cualquier cosa que escriba, porque lo hace muy bien. En este
caso, además, la novela ha sido precedida de una investigación importante en
las fuentes históricas, y casi todos los personajes son reales, incluso en sus características
físicas y psicológicas. La novela avanza sin sobresaltos. Eso sí, paga el
precio de la modernidad al colocar un personaje gay en la corte de José
Bonaparte, con unos planteamientos de sí mismo y sus relaciones muy modernos.
Pero, aunque chirría un poco esa corrección política (es una opinión personal,
como todo lo que he escrito), no empaña la realidad: es una novela agradable,
fácil de leer, que nos acerca episodios de la historia de España con bastante
fidelidad, lo que se agradece.