El Plan de prevención y defensa contra los incendios forestales de Galicia (Pladiga) incorpora este año, entre otras novedades, 44 nuevos puntos de agua para la recarga de medios de extinción o la base de medios aéreos de Verín-Oímbra
Un año más, Galicia se blinda contra el fuego. Y lo hace con el Plan de prevención y defensa contra los incendios forestales de Galicia (Pladiga) 2024, un documento actualizado tras consultar al Consello Forestal de Galicia y que busca, una vez más, reducir al máximo las consecuencias derivadas de este tipo de fuegos.
En este marco, entre las principales novedades del Pladiga para este año destaca el incremento del número de cámaras en los montes, que permitirá que el 85% del territorio gallego cuente con videovigilancia. En concreto, este año se han incorporado 24 cámaras en 12 nuevas localizaciones, lo que eleva hasta 177 el número de cámaras en 88 puntos de la Comunidad.
A la hora de fijar la localización de estas cámaras se ha tenido en cuenta la cobertura visual que ofrecen de las zonas en las que se registra una mayor actividad incendiaria, con especial atención a las Parroquias de Alta Actividad Incendiaria (PAAI) y a las zonas de alto riesgo de incendios (ZAR).
Con esta tecnología, en caso de detectarse un fuego, es posible su visualización en directo y el seguimiento de su evolución en tiempo real, siendo un mecanismo de apoyo a la toma de decisiones durante la extinción de fuegos.
Mejoras en el personal
El nuevo Pladiga incorpora también mejoras en el personal, con la aplicación efectiva del aumento del tiempo de trabajo de una parte del personal laboral, pasando a trabajar siete meses en esta anualidad, ocho meses en el 2025, y nueve meses en el 2026.
Cabe destacar que dos tercios de este personal ya trabajan durante todo el año. De este modo, el operativo estará integrado en total por más de 7.000 personas, contabilizando tanto los profesionales propios de la Xunta como los adscritos a otras administraciones.
Medios materiales
En cuanto a los medios materiales, Galicia dispone de alrededor de una treintena de medios aéreos contra el fuego, entre los de la Xunta y los que aporta el Estado.
En tierra hay este año cerca de 380 motobombas, contabilizando tanto las de la Xunta como las municipales, tras la reciente entrega de 18 motobombas nuevas.
Estos vehículos, adquiridos gracias a una inversión próxima a los 5 millones de euros, permiten reducir los daños que ocasionan los incendios forestales al mismo tiempo que se garantiza una mejora en la seguridad del personal.
Para ello se distribuyen entre 15 distritos forestales de las cuatro provincias: Ferrol, Santiago Meseta-Interior, Barbanza, Fisterra, A Mariña, Fonsagrada-Os Ancares, Lugo-Sarria, Terra Chá, Valdeorras-Trives, Verín-Viana, A Limia, Deza-Tabeirós, O Condado-A Paradanta, Vigo-Baixo Miño y Caldas-O Salnés.
Asimismo, se han adquirido también seis nuevas máquinas hidrostáticas polivalentes. Se trata de equipos autopropulsados que permiten realizar tanto trabajos preventivos de desbroce (incorporando, de accesorio, un brazo lateral con disco de corte) como de extinción, al disponer de espacio para depósito de agua con lanza y enganches para mangueras y soplador de aire para limpieza de calzadas y zanjas.
Al mismo tiempo, este año entrará en funcionamiento la base de medios aéreos de Verín-Oímbra, y se construirán 44 nuevos puntos de agua, que se suman al mantenimiento de los 4.843 puntos ya existentes y que permiten prestar servicio a los medios aéreos y terrestres del Servicio de Prevención y Defensa contra incendios forestales (SPIF).
Otro avance tecnológico tiene que ver con la instalación de móviles, tablets y la aplicación Xeocode Lite (de gestión de la información sobre fuegos) en las motobombas del SPIF, lo que mejorará su operatividad y permitirá, entre otras utilidades, facilitar datos sobre el posicionamiento, en tiempo real, de los medios disponibles.
Parroquias de Alta Actividad Incendiaria
El Pladiga permite determinar, también, las Parroquias de Alta Actividad Incendiaria (PAAI), que son aquellas incluidas en zonas declaradas como de alto riesgo que, por el número de incendios forestales reiterados o por su gran virulencia, requieren de medidas extraordinarias de prevención y de protección de los montes frente los fuegos.
Este año, el número total de este tipo de parroquias se eleva a 40, misma cifra que en el ejercicio anterior. Para ello, se incorporan al listado tres parroquias -Santa Baia de Boiro (Boiro), San Millao (Cualedro) y Santigoso (A Mezquita)-, y salen otras tres – Santa Uxía de Ribeira (Ribeira), Requesón (Chandrexa de Queixa) y Parada da Serra (A Gudiña)-.
Objetivos de control
En relación con los objetivos de control, que se calculan a raíz de los valores medios de los últimos 10 años, se establecen, entre otros, los de que la superficie quemada total y por fuego estén por debajo del promedio del último decenio. También, que los fuegos de más de 25 hectáreas estén por debajo del 2% del total y que aquellos inferiores a 1 hectárea estén por encima del 70% del total de registros.
Sobre el plan preventivo, que se integra en el Pladiga, este supondrá actuar en más de 60.000 hectáreas y en cerca de 5.400 kilómetros de vías, con un presupuesto que supera los 41 millones de euros.
Por último, el Pladiga atiende también a la Formación, contemplando hasta 37 cursos en 553 ediciones, con más de 14.000 plazas. De este modo, se superarán las 150.000 horas de formación. Además, en el apartado de concienciación ciudadana, se prevén un mínimo de 40 charlas dirigidas a la población de las Parroquias de Alta Actividad Incendiaria.



