Alberto Núñez Feijóo lanza su candidatura con un acto oficial en el Auditorio Mar de Vigo que congregó a cerca de 1.000 personas

El ‘popular’ apuesta por el entendimiento, el diálogo y la moderación para construir entre todos una «Galicia unida entre sí y con España»

«Soy un candidato libre; fui un presidente libre y lo volveré a ser para obligarme solo con los gallegos; para deberme sólo a los gallegos», expone 

Fue al poco de comenzar a hablar. Uno de esos momentos tan humanos en los que cabeza y corazón se contradicen. La primera exige guardar las formas, mantener una apariencia de neutralidad, sonreír y seguir contando. El segundo, sin embargo, nos lo impide, haciéndonos un pedacito de vida más humanos. Ese microinstante en el que las lágrimas asoman a los ojos, aun sin querer. Pasa cuando ves una película romántica y prefieres que tu mujer no noté que te has emocionado; o cuando, rodeado de personas en un tren, lees una conmovedora historia humana. No te pueden ver llorar, pero no puedes evitarlo. A todos nos ha pasado alguna vez, también a Feijóo, que ante un hall del Auditorio Mar de Vigo lleno para la ocasión (cerca de mil personas entre simpatizantes, militantes y cargos públicos), no pudo evitar que los ojos se le enturbiasen un instante, la antesala del llanto, mientras que afirmaba que «Galicia é moito; é a miña vida; é prácticamente todo o que son».

Y sobre ese lema -«Galicia é moito»-, el candidato popular presentó de modo oficial su candidatura con un discurso muy gallego, diciendo pero sin nombrar, en el que apostó una y otra vez por el entendimiento, el diálogo y la moderación para construir, entre todos, una «Galicia unida entre sí y con España».

«Nuestro proyecto, nuestro gobierno, es el de la mayoría de gallegos, que nunca va en contra de nadie, que quiere agrupar y ser más fuerte. Queremos una Galicia más española y más europea. Esa es la Galicia que queremos construir, la que quiere la mayoría», sostuvo Feijóo.

Una Galicia, insistió el candidato, que «es mucho». «Mucho más de lo que pueda pensar o hacer alguien; más que este gran partido. Es la Galicia que hace, la se supera, la que obtiene los mejores resultados, o la que está al lado de las familias que no alcanzan sus objetivos y la necesitan. Galicia somos todos; es entendimiento, creatividad, familia, solidaridad, progreso».

«Nuestro proyecto, nuestro gobierno, es el de la mayoría de gallegos, que nunca va en contra de nadie, que quiere agrupar y ser más fuerte», afirma Feijóo.

Para que Galicia salga ganando

En este contexto, Feijóo abogó por no contentarse con lo hecho y seguir trabajando para «ganar unas elecciones, sí, pero sobre todo para que Galicia salga ganando». Una Galicia, detalló, que sale ganando «con estabilidad, cumpliendo compromisos y equiparándose con el resto de España y de Europa»; una Galicia que «gana cuando exporta más que nunca» o cuando construye «esos grandes hospitales públicos que no puede derribar nadie y quedan para siempre». Una Galicia que «gana en sentidiño cuando nos vistan 5 millones, incluso sin tren de alta velocidad».

«Aún queda mucho por hacer. Pero nada tenemos que envidiar a ningún lado ni a nadie. Tenemos que decidir: si repetimos bipartito por dos, si imitamos al gobierno central, Galicia saldrá perdiendo», enfatizó Núñez Feijóo, quien tiró de metáforas para citar sin citar al resto de partidos y candidatos.

«No soy ni una novedad, ni una sorpresa, ni una vedette, ni una incógnita», ironizó, antes de defender una candidatura que aspira a «gobernar para todos los gallegos, sientan lo que sientan y voten a quien voten». Una meta para la que prometió tirar de «entendimiento, moderación y gestión rigurosa».

Centenares de militantes, simpatizantes y cargos públicos acudieron al Auditorio Mar de Vigo.

Un candidato libre

En este escenario, Núñez Feijóo se erigió como un «candidato libre» que se obligará sólo con los gallegos, antes de afirmar que con esa libertad aspira a «formar un gobierno no sometido a los intereses de algunos».

«Discrepamos de los populistas, pero preferimos mostrar nuestras discrepancias eligiendo políticas que funcionan. Discrepamos por la derecha, también. Pero preferimos mostrar nuestras discrepancias con tolerancia y con respeto, defendiendo lo que hemos defendido siempre, la unidad de la nación española, sin olvidar que defender la unidad es también defender la convivencia. Y discrepamos, y mucho, del gobierno de España, que no está siendo justo con los gallegos. Pero por más sectario que sea su comportamiento, nosotros vamos a tenderle la mano siempre, porque tenemos más respeto por las instituciones españolas del que tienen sus socios de gobierno», recalcó el candidato popular.  

Un candidato que concluyó su discurso reiterando que, si se presenta, no es por lo ya hecho, «sino por lo que queda por hacer» para seguir construyendo una Galicia «más familiar, más joven, más innovadora y más verde». Algo para lo que es consciente que necesita un «apoyo extraordinario» que permita «preservar la normalidad de la política del entendimiento».

«Una cosa es lo que parece y otra lo que es. Y como los gallegos sabemos distinguir entre nieblas, dejemos que se despejen las nieblas el 5 de abril. Vamos a hacer una gran campaña sin meternos con nadie, y sabiendo que juntos somos más fuertes. Por eso Galicia es mucho. Es todo. Galicia, Galicia, Galicia. Y por cuarta vez, Galicia. Ánimo. Adelante», concluyó.   

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