El actual presidente de la Xunta y candidato a la reelección participa en un desayuno informativo en la Estación Marítima con más de 500 personas

Pone en valor las inversiones realizadas durante estos años –más de 100 millones en el naval o 186 en la automoción-, aunque “muchas veces no se ven”: “Una cosa es la decoración y otra es la casa, y si no hay casa, no hay decoración

No fue un café típico entendido como un momento tranquilo de disfrute personal o familiar. Aunque también hubo intimidades. Al contrario, resultó un café multitudinario en una Estación Marítima en la que se juntaron más de 500 personas. Allí, arrancando el mes de marzo, Alberto Núñez Feijóo hizo balance de lo hecho en Vigo por su Gobierno durante más de una década. Un trabajo, subraya, que ha permitido “que Vigo siga siendo Vigo”, con inversiones en los principales sectores de la economía local que “consolidan la ciudad de los próximos 50 años”.

Rodeado de los suyos, el actual presidente y candidato a la reelección fue desglosando el trabajo realizado y reconociendo lo que queda por delante. Mucho, más si cabe en Vigo y sus ‘circunstancias’, que existen y a las que Feijóo hizo referencia. En especial a la política de confrontación del Ayuntamiento. Un modo de entender la vida pública que el candidato comparó con el nacionalismo catalán, en la búsqueda de un enemigo exterior capaz de legitimar y consolidar el mensaje victimista.

“¿Hay gente a la que molesta que la Xunta de Galicia invierta en esta ciudad? Desde luego. ¿Por qué? Porque buscan un enemigo”, ha resaltado Feijóo. Esta forma de actuar, expuso, “sale en los manuales de Derecho Político”. “Hay que buscar el enemigo interior y exterior. El enemigo de los catalantes es el resto de España. El enemigo de la Corporación de Vigo es el resto de Galicia y la Xunta de Galicia; de libro”, ha denunciado.

Y pese a todo, “hemos conseguido que Vigo siga funcionando”, ha defendido un Feijóo “muy orgulloso” del balance del gobierno autonómico en la ciudad. Un balance que ha comenzado a enumerar por el principio, por aquellas crisis “heredadas” del naval, de la construcción, del sistema financiero o de la pesca, que se superaron, relata, gracias a algunas actuaciones de las “que no se ven”.

Hemos preservado el Vigo económico e industrial, el que hace que todo lo demás sea posible

“Una cosa es la decoración y otra es la casa, y si no hay casa, no hay decoración”, ha enfatizado el candidato, quien, entre esas inversiones que no lucen, ha enumerado las hechas en dos sectores estratégicos –el naval y la automoción- donde se inyectaron 100 y 186 millones de euros respectivamente para evitar el colapso y volver a la creación de empleo.

“Comprendo que estos millones no se ven”, ironiza Feijióo. Y continúa: “Imagínense que hubiésemos cogido todos esos millones y los hubiésemos convertido en aceras, urbanizaciones o ajardinamientos. Seríamos la ciudad con más jardines del mundo, aunque con más paro”.

Vigo “daba miedo”

En esta mirada hacia el pasado el candidato revela sus temores, y reconoce que aquel Vigo de su primer mandato “daba miedo”. Una ciudad, cree, que se hubiese convertido en “un espectro” de no ser por la Xunta y sus actuaciones, entre las que sigue enumerando: el suelo industrial de la Plisan; la nueva depuradora, “la más grande de la fachada atlántica que se ha construido nunca en España”, y que evitó una sanción de la Unión Europea cuyo “coste reputacional” hubiese “comprometido durante décadas” al sector pesquero; el Hospital  Álvaro Cunqueiro, “el mejor hospital público que se ha hecho en España en este siglo”; o la Ciudad de la Justicia, con una inversión de 40 millones de euros.

“Hemos preservado el Vigo económico, el Vigo industrial, el que hace que todo lo demás sea posible. Ese fue nuestro objetivo durante la recesión y la crisis económica. Ese fue nuestro compromiso durante todos estos años para que Vigo siguiera funcionando y no se convirtiera en una ciudad como Detroit”, expone Feijóo.

Problemas presentes

No elude tampoco el candidato los conflictos actuales Xunta – Concello, Concello – Xunta, como la ampliación del IFEVI. Aunque lo tiene claro; muy claro: “El problema, el problema de siempre, es que Vigo no puede dar licencias. Y como no puede dar licencias ya desde hace años por la incapacidad para aprobar el Plan General, estamos en una situación de máxima dificultad”, razona.

Y revela un dato demoledor: esta carencia de PXOM obliga a la emisión de 22 informes por parte de la Administración General del Estado. “En cuanto los tengamos, licitaremos la obra, lo que ya se habría hecho en caso de tener licencia directa. Y es sorprendente que aún encima la culpa la tiene quien está pagando el cien por cien de la obra”, añade.

El presidente de la Xunta ha defendido también que, frente a lo que suele afearle el alcalde, Abel Caballero, las guarderías públicas ofrecen hoy 2.617 plazas frente a las 963 que había cuando él llegó al poder; que la Xunta ha invertido 24 millones a mejorar colegios; o que ahora hay 430.000 horas de ayudas al hogar frente a las 177.000 que había hace una década.

Un sinfín de números para hacer balance de lo hecho. Y una promesa: volver, ya en campaña, para contar lo que va a hacer si, el próximo 5 de abril, los gallegos renuevan en él su confianza.

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