Encuentran sin vida en A Lama a la condenada por abusos sexuales a empleadas domésticas en Vigo

Centro penitenciario de A Lama. Foto: Google

Fueron los funcionarios del centro penitenciario los que hallaron el cadáver el pasado 30 de mayo

La viguesa condenada por engañar a mujeres vulnerables, a las que ofrecía empleo doméstico junto a su ya difunto marido, para abusar sexualmente de ellas, ha sido encontrada hoy sin vida en el centro penitenciario de A Lama. Según señalan fuentes penitenciarias, fueron los funcionarios del centro los que hallaron el cadáver el 30 de mayo.

La mujer había aceptado en su momento una pena de 9 años de prisión e indemnizaciones de 17.000 euros en virtud de un acuerdo de conformidad que evitó la celebración del juicio contra ella. El marido de la condenada, también detenido, aprovechó un momento de descuido aquella jornada para, esposado, abalanzarse contra la ventana de la cocina precipitándose al vacío desde el noveno piso y falleciendo como consecuencia de las graves heridas.

Los hechos por los que ambos eran condenados se remontan a los meses de marzo a octubre de 2019 cuando, según la Fiscalía, la acusada y su pareja sentimental consiguieron captar la atención de al menos siete mujeres procedentes de Nicaragua, Guatemala y Colombia a través de anuncios en el portal milanuncios.com. Todas eran mujeres con gran necesidad económica, vulnerables, sin arraigo ni apoyos en España, en situación de estancia o de ilegalidad, a las que la pareja atraía con el pretexto de ofrecerles trabajo doméstico en su casa, según el escrito de la Fiscalía.

Tras ganarse su confianza para que acudieran al domicilio, creaban, «bajo engaño o coacción, un clima de temor y angustia para doblegar la voluntad de las víctimas y perpetrar contra ellas actos de naturaleza sexual, así como imponerles condiciones de trabajo que atentaban contra sus derechos laborales y contra su libertad, impidiendo que escaparan de su esfera de control creando una atmósfera de temor y angustia».

En este sentido, la pareja engañaba a las mujeres para someterse a exploraciones médicas en las que el hombre, que decía ser médico, las auscultaba, realizándoles un chequeo durante del cual las sometía a vejaciones sexuales. A algunas de las víctimas las obligaron a ducharse con la puerta abierta en presencia de la pareja, o a realizar labores domésticas vestidas sólo con un tanga.