Lo han leído bien, el archi-conocido juego de Rol y acción de Blizzard, «Diablo II», tendrá una versión remasterizada y actualizada para finales de este mismo año.

No obstante entiendo que muchos de mis lectores serán o bien demasiado mayores como para que esto les cause impresión alguna o demasiado jóvenes como para conocer el juego original. Por lo tanto, me tomaré unos minutos para ilustrarles brevemente.

Diablo II salió por primera vez para PC en Junio del año 2000, yo apenas le saco unos años a este juego que cumple este verano los veintiuno.

El juego marcó tendencia desde el primer día y tuvo un año entero de ventas exitosas, siendo el octavo juego de PC más vendido de 2001. A nivel económico, este juego marcó la rápida y gloriosa ascensión de Blizzard, empresa que gozaría de prestigio y una reputación intachable durante los próximos quince años aproximadamente. Pero esa es una historia para otro momento.

De vuelta con el juego, Diablo II no fue el primero de su género, pero aún a día de hoy se le considera de los mejores de los Roles «Hack & Slash» de Acción, así como uno de los mejores videojuegos de todos los tiempos. La jugabilidad era extensa y cada personaje hacía las campañas y misiones únicas al tener sus propias habilidades, armas y en general su estilo de combate personal. A día de hoy esto es un estándar, pero hace 20 años fue un golpe de genio y una muestra de monumental esfuerzo y dedicación.

A nivel de trama, el juego tampoco se queda muy atrás, con una estética aún más oscura y cruel que su sucesores, Diablo II disfrutó de la libertad creativa que tenían los editores y desarrolladores hace veinte años, lo que combinado con los adeptos guionistas de Blizzard, resultó en una historia de acción y aventura fantástica que poseía un realismo casi cruel. 

Los héroes de esta historia son almas atormentadas o caídas en desgracia. Sus aliados y amigos sucumben a menudo a violentos asesinatos o a la locura absoluta. Por último, sus enemigos son feroces, crueles, maquinadores, poderosos y ante todo, implacables. Con todos estos elementos Blizzard sumergía a los jugadores en un mundo oscuro que cautivaba y atrapaba a cualquiera que le daba una oportunidad al título (por supuesto, yo no soy una excepción)

No obstante, a pesar de mi emoción debo recordar a mis lectores de proceder con cautela. Blizzard ya no es la compañía de afables nerds que nosotros conocíamos en el 2001. Hoy por hoy la productora ya ha destrozado uno de sus juegos más queridos por la comunidad, «Warcraft III» con su nefasta remasterización, y esa es solo la última de sus macabras desventuras.

Por el momento tendremos que observar desde una distancia prudencial. Tal vez la productora multinacional haya aprendido una valiosa lección tras el fiasco de la remasterización de Warcraft III, pero yo personalmente aún veo una avaricia desmedida tirando de los hilos.

Ahora solo podemos esperar.