El Mulá Mou

La Grada de Río.

Mohammad Omar príncipe de los creyentes afgano, lucho contra los soviéticos entre 1979 y 1982, batalló hasta su muerte contra el infiel americano tras la guerra desatada con el ataque de las torres gemelas de Nueva York.

Nadie sabe como el Mulá bizco perdió uno de sus ojos ni como consiguió dominar a todos los líderes tribales y señores de la guerra de Afganistán, poco se sabe de esta figura casi mítica, salvo que era un tirano un déspota un demente.

Hoy el pueblo afgano está al borde de volver a la casilla de salida, occidente los abandona y lentamente las imágenes que llegan del país asiático nos abren las puertas del infierno.

Hoy Carlos Mouriño hizo su llamada a la oración, solo para los fieles. Nadie que no esté en nómina del club o se abandone en la Fe a este modelo mouriñista puede comprar las bravuconadas que salieron de la boca del empresario cuyos orígenes a veces se pierden en una nebulosa como los del Mulá bizco.

No contento con el conato de incendio provocado con el caso bugarin, sea quien sea ese rapaz. Don Carlos ha querido hoy reventar todo, la convivencia, la temporada previa al centenario, al celtismo en sí mismo.

Lo hace además cebándose con uno de esos que eran de “los nuestros “ señalando públicamente quien sabe con qué intenciones al que fuera buque insignia de las campañas del corazón y la afouteza y todas esas chabacanas campañas cargadas de simpleza y vacías de talento ideadas por la hija del máximo mandatario celeste.

Denis, del que siempre esperamos más, al que casi siempre le falta algo para dejarnos plenos de satisfacción el jugador que posiblemente más he criticado estos últimos años me tiene en su equipo. La práctica casi mafiosa de apuntar, de tratar de lanzar a los leones a un empleado por cuestiones que escapan de su rendimiento laboral, ha sido la elegida esta vez por Mouriño para la llamada a esa especie de guerra Santa que don Carlos parece librar contra el mundo.

Valiente con Denis, se le llenaba el pecho hablando del infantil que se marchaba a Madrid, más tibio, más cobarde cuando toca hablar de Emre u Okay, menos sagaz cuando se le consulta por los años en el que la planificación deportiva acercó al club al descenso, guarda un silencio espeso cuando toca hablar de su reunión con Tebas hace unos días.

Le ha dado al Celta por comenzar una guerra con uno de los puntales de su plantilla dos días antes de comenzar la temporada, ha creído oportuno dinamitarlo todo porque a Mouriño el plano deportivo le importa muy poco, para el que no quisiera enterarse ha querido escenificar hoy delante de toda la afición y prensa su desprecio por este plano.

Usted, celtista a esta directiva le importa un carajo, lo malo es que todavía no sabemos que es lo que le importa a este príncipe de los creyentes y a sus acólitos que ululan las consignas que marca la institución en redes sociales. Circula una foto estos días de un grupo de talibanes en unos choques de choque, rozando ya Kabul. La imagen cómica en cierto modo nos muestra a unos señores capaces de matar y morir de las más atroces formas por sus ideas disfrutando de uno de los más occidentales e infieles entretenimientos, una atracción de feria, así de desconcertante es el Celta, capaz de las imágenes más rocambolescas de los tiros en el pie más absurdos, la era Mouriño así ha sido y así será hasta su fin, incomprensible, demencial, dantesca.