El comodín de la supramunicipalidad

“Cuando se acaban los argumentos, surgen los palabros: supramunicipalidad. Y todo listo: la culpa es de la Xunta. Lo curioso es que hasta el BNG considera lo contrario”

Si todavía no le ha explotado la cabeza al leer este titular, le felicito. Hay palabras bonitas y feas, atractivas y horripilantes, grandes y pequeñas, evocadoras y depresivas, alegres y tristes, gallegas y españolas, incluso inglesas. Y luego está el mundo de los palabros, ese deprimente lugar común habitado por formas ingentes de letras que se unen para definir lo inenarrable. Es el caso de la supramunicipalidad.

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Un conjunto de caracteres que, por supuesto, no figuran en el diccionario de la RAE, y que hacen referencia a lo supramunicipal, que tampoco se recoge en la Academia. Todo lo que uno puede aproximarse al concepto es vinculado a infraestructura. Infraestructura supramunicipal, que viene siendo aquella “destinada a servicios del Estado, de la comunidad autónoma o de la provincia, cuyo suelo se obtiene por expropiación, valorándose según la situación básica en que se encuentre”.

Viene todo esto al caso de las pistas de Atletismo de Balaídos, esas de las que usted y yo hemos oído hablar tantas veces, y cuyo abandono comienza a convertirse en otro motivo más de ‘orgullo’ bienintencionado. A ver quién la sostiene durante más tiempo; la opinión, se entiende, claro. El caso es que esas pistas, municipales, como el estadio, ya no son municipales, sino que son… Sí, usted ya lo ha entendido, lector ávido y atento. Son ¡supramunicipales! O eso nos ha descubierto el Gobierno de la ciudad.

Se sustenta esta teoría en el hecho de que las pistas las usan clubes y atletas que no son de Vigo. Algo que, al menos en Abelingrado, supone que el mantenimiento le corresponde, cómo no, a la Xunta. No se sabe por qué no al Estado, dado que también las emplean atletas de fuera de Galicia. Aunque eso resultaría feo tan siquiera imaginarlo; más si cabe el mismo día que se le entrega la Medalla de Oro de Vigo a la secretaria de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Isabel Pardo de Vera, por servicios aún desconocidos. O incluso a la Unión Europea, porque también corren sobre el deteriorado trozo de cemento un buen puñado de deportistas portugueses.

No. A esos no. A la Xunta. Lo cual sitúa de nuevo el relato en el sitio imaginado, en el lugar deseado, en el enemigo exterior, en la inhóspita Santiago, tan preocupada de desfalcar siempre a Vigo, sólo a Vigo, contra la que padece una histérica e histórica manía persecutoria.

Histórica, sí, pues dura ya al menos quince años, los mismos que suma Caballero en la Alcaldía, tiempo durante el que ha observado, distraído, cómo las pistas se deterioraban. Pero no hay problema. Cuando se acaban los argumentos, surgen los palabros: supramunicipalidad. Y todo listo: la culpa es de la Xunta. Lo curioso es que hasta el BNG considera lo contrario. Cousas veredes