Desde la destitución de Berrizo han desfilado por el banquillo celeste Juan Carlos Unzué, Antonio Mohamed, Miguel Cardoso, Fran Escribá, Óscar García Junyent, Eduardo Coudet y Carlos Carvalhal
Tras la salvación agónica de la última jornada -una más- la pregunta en el Celta resultaba evidente: ¿y ahora qué? Pues por ahora, nada. A dos semanas de arrancar una nueva pretemporada.
Sin duda, acertar con el decimonoveno entrenador del mandato de Carlos Mouriño parece una tarea compleja que demanda tiempo. Más, si cabe, analizando la trayectoria del banquillo celeste desde la salida de Berizzo en el verano de 2017. Pero lo cierto es que la realidad apremia: en estos momentos, el Celta es, junto al Rayo Vallecano, el único equipo de LaLiga que no tiene entrenador para el curso 2023-24.
Precisamente, el extécnico rayista Andoni Iraola parecía el gran deseo para esta nueva temporada. Sin embargo, parece pero que las aspiraciones deportivas del guipuzcoano no se corresponden con las que muestra la dirección deportiva celeste. Un obstáculo que ya se cobró en las últimas temporadas los proyectos de Eduardo «Chacho» Coudet y Carlos Carvalhal, que acabó de marcharse por «divergencias» con el club en este aspecto.
«Las cosas quedaron resueltas en un minuto, yo quería luchar por otros objetivos», explicó el técnico portugués, el último inquilino de un banquillo que ha visto desfilar, en estos últimos años, a Juan Carlos Unzué, Antonio Mohamed, Miguel Cardoso, Fran Escribá y Óscar García Junyent.
Y mientras que esta búsqueda se cierra, se ha producido la marcha del director general Antonio Chaves, el hombre fuerte de Carlos Mouriño en la toma de decisiones. La hija del presidente, Marián, ha asumido de momento sus funciones, aunque parece que lo hará de forma temporal ya que ésta está llamada a convertirse, en los próximos meses, en la primera mujer en presidir el club vigués. Mientras tanto, la pregunta sigue en el aire: ¿y ahora qué?

