El Celta explora todas sus miserias

Tapia pugna por un balón en el choque de esta tarde. Foto: RCCelta

Los del ‘Chacho’ caen con estrépito en Copa contra el Ibiza con un contundente 5-2 que solo maquilló algo la entrada de varios titulares en el último tramo del partido

«A veces hallo tan grande a la miseria que temo necesitar de ella«. La frase, del poeta italiano Antonio Porchia, bien podría ser un resumen de este Celta hilarante hoy, que nos venía enamorando con el ‘Chacho’ Coudet en el banquillo.

Pero tal vez esa misma miseria a la que parece apelar el celtismo de vez en cuando, como parte de su misma condición humana, pueda y deba ser entendida como un reflejo de lo que el equipo realmente es. Porque para explicar un 5 a 2 en Copa contra un 2ºB, bastará con reconocer que los suplentes del Celta son, o fueron, peores que los titulares del Ibiza. Sin desmerecer, por supuesto, un ápice a estos últimos, que pasaron por encima de los de Vigo en una primera media hora inicial tan esperpéntica que la hubiese firmado el mismísimo Valle-Inclán.

Porque salió el ‘Chacho’ con Aidoo y Fontán en el eje de la zaga, con Iván Villar bajo palos, y con Okay y Beltrán en el centro del campo. El triángulo no funcionó, porque ni tan siquiera existió. Tampoco Tapia, único titular en la partida, perdido sin saber a qué desaguisados atender. Arriba, Emre Mor y Lautaro tampoco mejoraron lo ya dicho, y Baeza pasó de puntillas sobre el choque. Conclusión: Sergio Castel firmaba el primero a los 12 minutos, repetía en el 27′, y en plena tragicomedia, un minuto más tarde, ponía la puntilla Javi Pérez.

A partir de la hora de partido, y tras el cuarto del Ibiza de penalti transformado por Manu Molina a lo ‘panenka’, Coudet trató de afinar aquella banda. De una tacada saltaron al campo el canterano Alfon -autor de los dos goles en el derbi contra el Deportivo-, Mina, Denis y Brais, y el Celta comenzó a generar algo de peligro. Unos ‘uys’ inestables que iban introduciendo una extraña sensación de angustia en las gradas medio llenas, medio vacías, del Can Misses.

Y así, casi sin quererlo, Mina marcó en el 78′, Holsgrove en el 87′, el propio Mina tiró al palo en el 82′ y falló un penalti en el 89′. A poco que hubiese salido cara, el Celta hubiese abandonado sus miserias. Pero salió cruz, una merecida cruz que no hizo sino poner de manifiesto la enorme soledad de una plantilla aún por hacer.

Hay quien dice que es mejor caer en Copa para centrarse en lo importante, en el día a día, en LaLiga. Afirmar eso, o justo lo contrario, sería caer en los lugares comunes de cualquier tasca impregnada de cerveza y resentimiento. Lo cierto es que el Celta del ‘Chacho’ ya tiene su primer borrón. Una ‘manita’ de un equipo de 2ºB. Un buen equipo, pese a todo, que regaló a los suyos una noche de Reyes imborrable. El Celta no. El Celta ofreció millones de sacos de carbón.