El BNG de Vigo pide a Caballero que retire su proyecto de Zonas de Bajas Emisiones por considerarlo “injusto y restrictivo”

El Bloque Nacionalista Galego (BNG) ha reclamado al alcalde de Vigo, Abel Caballero, que retire su actual proyecto de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), al que tacha de “injusto, restrictivo y socialmente regresivo”. La formación celebra que el sistema de sanciones, previsto para entrar en vigor este mes de noviembre, aún no se haya aplicado, y propone sustituirlo por un modelo participativo que permita diseñar una alternativa “más justa y eficaz”.

El portavoz municipal del BNG, Xabier P. Igrexas, insistió en que Vigo necesita una estrategia integral de movilidad sostenible, centrada en mejorar el transporte público, potenciar la movilidad peatonal y ciclista y recuperar espacio para las personas. “La ciudad no necesita un sistema de multas pensado más para recaudar que para transformar”, señaló.

El dirigente nacionalista recordó que modelos más equilibrados, como el recomendado por la Red de Ciudades que Caminan, proponen extender la ZBE a todo el municipio sin restringir el acceso por tipo de vehículo. A su juicio, el planteamiento actual “beneficia a quienes pueden permitirse un coche eléctrico o híbrido y castiga con sanciones a la mayoría social”.

El BNG pide al Concello la apertura de un proceso de diálogo que implique a los consellos sectoriais de Transporte, Medio Ambiente, Accesibilidad y al Consello Social da Cidade, además de foros vecinales abiertos, para alcanzar un consenso sobre medidas reales para reducir el tráfico y las emisiones.

La formación sigue esperando una respuesta al recurso presentado en octubre contra el plan municipal, que prevé cuatro perímetros —Centro, Bouzas, Calvario y Praza de Portugal— con controles automáticos y multas de hasta 200 euros. “Este modelo no solo es injusto y restrictivo, sino también ineficaz para reducir la contaminación”, afirmó Igrexas.

El portavoz recordó que Vigo tiene 1,5 coches por cada dos habitantes, con más de 300.000 desplazamientos diarios que generan alrededor de 600.000 toneladas de CO₂ al año, además de altos niveles de ruido y unos 2.500 accidentes de tráfico anuales. “El objetivo debe ser reducir el uso del coche, no sustituir los de combustión por eléctricos”, concluyó.