Diario de un padre de familia confinado: Día 64

Día 64 del año 1 después de Covid

Las dudas

Tengo la sensación de que este diario comienza a llegar a su fin. Al menos, del modo en el que fue originalmente concebido. La nueva normalidad, o la vieja anormalidad, o la realidad vigente, o lo que quieran, le resta romanticismo a nuestros héroes. Ya lejos de las cuatro paredes monótonas que amontonaban las horas entre el amanecer y la madrugada, la vida, como siempre, se va abriendo camino poco a poco.

Con distancias, sin abrazos y sin besos, sin rostro muchas veces -devorado por una amorfa mascarilla-, pero vida al fin y al cabo. Hemos sido desposeídos del heroísmo de salvar al país desde el sofá, por lo que aquel inicial confinamiento ya no es tal. O al menos no a todas horas. Continúan los agobios de las clases virtuales –ya he confesado más de una vez que mi desescalada real no llegará hasta septiembre, si es que llega-, pero la entrada en fase 1 ha abierto nuevas perspectivas.

De aquí al domingo seguiré relatando la maravillosa y aburrida normalidad de lo ordinario. Después no prometo nada. El calor aprieta y la vida ahoga. Los hijos demandan unas horas, minutos muchas veces, que no tengo derecho a seguir dispersando en cada línea. Al menos moralmente. Aunque en 6 días todo puede cambiar. Y más en esta España por la que estamos navegando. Qué se yo…

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí