Diario de un padre de familia confinado: Día 60

Día 60 del año 1 después de Covid 

Otro cumple en cuarentena  

Tenía, como todos los recién nacidos, el rostro arrugado, remarcado por la sangre que todavía se colaba entre una cantidad incontable de pliegos. Los ojos negros, tirando a grises casi oscuros, propios de los que despiertan al mundo por primera vez. Era también, como la inmensa mayoría de mocosos, comestible. Más si cabe con el pelo rubio con el que había despuntado entre las piernas de su madre. Tan llamativo que las enfermeras circulaban el mensaje de boca en boca: ¿Has visto al niño rubio de la 212?. 

Después del primer contacto con la piel, y de la negativa del padre a visualizar ningún tipo de placenta, lo lavaron y asearon, poniéndole un gorro con orejas de osito de peluche. Ya limpio, sin sangre coagulada ennegreciéndose sobre aquel diminuto cuerpecillo, las arrugas perdieron la batalla. Los ojos se entreabrieron… y un terrible velo de realidad tiño la escena en el preciso instante en el que comenzó a llorar. Eran alrededor de las cuatro de la madrugada del 14 de mayo de 2013, y aquella pequeña criatura no pararía de gemir y sollozar hasta bien entrado el mes de agosto.  

Lo recuerdo con la misma nitidez con la que puedo contemplar el desayuno de hoy por la mañana. Así de selectiva es la memoria. Y, sin embargo, han pasado ya 7 años que hoy hemos celebrado como Dios manda: tercer cumpleaños en estado de alarma. La única duda que me queda es si el de Elena, ya iniciado el mes de agosto, correrá la misma suerte. 

Andresito ha recibido los regalos con la certeza con la que los había soñado en su imaginación tan desbordante. Incapaz de ver la primera escena de E.T. ante el pavor que le produce aquel artefacto abatido entre tinieblas. Obligado a cerrar los ojos ante cualquier malo de Disney. Aunque no nos engañemos: esos villanos, si fuesen de carne y hueso, nos darían pavor. 

Un kit de detective y un cofre de piratas para guardar sus tesoros; aunque él no cabe dentro. Pienso que en otros siete años estará metido en plena adolescencia, peleado a codazos con el mundo para encontrar un espacio por el que transitar. Y en otros siete llevará ya unos cursos de carrera. Y en siete más podría estar enfilando hacia el altar. Pero esté donde esté, mientras que yo esté aquí, será una buena señal. Así que disfrutemos del momento, del kit de detective y del cofre de pirata. 

3 COMENTARIOS

  1. Cuando cumpla 14 años no te olvides de regalarle estas palabras para que entienda por qué vive en un mundo distinto al que le correspondería si no hubiéramos sido tan dóciles y tan sumisos ante las ocurrencias de un gobierno de incompetentes ! https://i.gal/gamela24

    Felicidades Andrés !

  2. Los tesoros en gran parte son nuestros hijos, pero como los buenos tesoros cuesta llegar a conseguir verlos en su totalidad, porque su existencia (la de nuestros hijos)hace tan grande nuestra responsabilidad q solo nos queda pedir a la providencia , sabiduría para enseñarles el arte de vivir……

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