La defensa del futbolista señala en el recurso de apelación contra la sentencia que la víctima «exigió en un primer momento cuatro millones de euros» y, «en un segundo momento, 400.000 euros, para retirar la acusación»
El caso Santi Mina sigue acaparando titulares de periódico. Da igual que haya habido una sentencia -pendiente de la resolución del recurso presentado por los abogados del futbolista-; da igual también que el delantero celeste haya emigrado a tierras de Oriente para seguir allí una carrera ya, en cierta medida, frustrada. Lo cierto es que el caso sigue dando que hablar estas semanas: primero con la petición de ingreso preventivo en la cárcel para Mina, solicitada por la acusación ante un supuesto riesgo de fuga al irse a jugar a Arabia Saudí. Y ahora por la última vuelta de tuerca de la defensa del jugador, que acusa a la víctima de denunciarlo por dinero.
Una duda, una sospecha, que ya salió en el juicio, y que ahora vuelve a la palestra en el recurso de apelación presentado contra la sentencia de la Audiencia de Almería que condena a Mina a cuatro años de prisión por un delito de abuso sexual. En ese recurso la defensa asegura que la víctima «exigió en un primer momento cuatro millones de euros» y, «en un segundo momento, 400.000 euros, para retirar la acusación».
En este marco, el recurso, que suma hasta 18 motivos de impugnación, cuestiona el testimonio de la denunciante «como principal prueba de cargo» y le atribuye el haber «actuado con el fin espurio de obtener una cuantiosa indemnización» aprovechando el hecho de que Mina «es un futbolista de Primera División».
Asimismo, añade el recurso, la mujer habría intentado también que el futbolista «asumiera la responsabilidad por las posibles infracciones, y sanciones e intereses que le pudiera imponer la Agencia Tributaria a dicha víctima». Además, se denuncian también los «continuos cambios en las sucesivas declaraciones». En este sentido, el escrito señala que la víctima «no denunció», en un primer momento ante la Guardia Civil una parte de la conducta de Mina «porque fue consentida».
«Sin embargo, cuando con posterioridad se entera de que era jugador de Primera División, procede inmediatamente en su siguiente declaración al día siguiente, esta vez ante el juez de instrucción, a denunciar dicho acto en una agravación de los hechos con el fin de presionar y obtener la mejor indemnización posible«, subraya.
El consentimiento
En esta línea, el recurso insista en la línea del consentimiento, siempre tan difícilmente demostrable, para considera que lo hubo, toda vez que la propia sentencia lo recoge en uno de sus fundamentos jurídicos al apunta que «cuando la víctima le dijo a Santiago Mina que parara en su conducta, él paró».
La Audiencia de Almería consideró que quedó probado el abuso sexual en junio de 2017 en Mojácar (Almería) después de que la víctima facilitara en la vista oral «un testimonio rotundo, abundante en detalles y coincidente en lo sustancial y esencial con lo que previamente había manifestado en sede policial y en sede de instrucción».

