El alcalde de Vigo cree que el verdadero motivo de que no se pudiese hacer todo el proyecto no es el informe de los técnicos de Patrimonio que señala que hay edificios catalogados en el entorno, sino lo que considera «tirria y resentimiento» de la Xunta hacia la ciudad
El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ha vuelto a insistir hoy en el proyecto de las rampas de la Gran Vía, afirmando que el «clamor ciudadano» acabará forzando a la Xunta a autorizar la instalación de rampas mecánicas en todo el recorrido entre el cruce con Urzáiz hasta la plaza de España.
En su día, la iniciativa no fue autorizada por Patrimonio al encontrarse en el entorno edificios catalogados. Pese a ello, el Gobierno local inició el tramo que no estaba afectado, y que acaba de completar hace unos días. Tras su inauguración, Caballero vuelve a cuestionar el informe de Patrimonio que, según afirma, rechaza el proyecto en su totalidad por la «poderosísima razón» de que la actuación no es acorde con la preservación del conjunto urbano.
Sobre esta base, el regidor ha hilado un argumento por el que considera que, por encima de la protección de esos edificios catalogados que recoge el informe elaborado por los funcionarios de Patrimonio, se impone «la tirria y el resentimiento» de la Xunta y de Alberto Núñez Feijóo hacia Vigo.
Considera Caballero, por lo tanto, que no existe ninguna justificación, ni urbanística ni de ningún otro tipo, para no autorizar esta obra, motivo por el que se muestra convencido de que los técnicos de Patrimonio tendrán que «reconsiderar su negativa dada la presión ciudadana» de un proyecto que, ha vuelto a asegurar, disfrutan cada día «docenas y docenas y docenas de miles de personas».
Traslado de ‘Los Rederos’
El regidor también ha insistido en la necesidad de trasladar la escultura de ‘Los Rederos’ porque donde está genera aglomeraciones de personas que quieran acceder a las rampas mecánicas. En esta línea ha hecho hincapié en que no existe impedimento alguno en el PXOM vigente para proceder a dicho traslado.
Desde la Xunta señalaban ayer este martes que el traslado nudo de Isaac Peral, tal y como ha planteado el alcalde públicamente en otras ocasiones, no es posible porque contraviene el planeamiento urbanístico municipal.
Pese a todo, Caballero ha insistido en que el conjunto escultórico genera aglomeraciones e inseguridad, a lo que ha añadido que resulta «controvertido» porque «hay gente a la que no le gusta».


