Los nacionalistas denuncian que la mayoría plenaria mantiene el servicio en manos privadas y califican de “oportunidad perdida” la creación de una empresa municipal de transporte
El Bloque Nacionalista Galego (BNG) reprocha a PSOE y PP su rechazo, en el pleno del lunes, a la moción que proponía iniciar el camino hacia la gestión pública directa del autobús urbano una vez expire la actual concesión de Vitrasa. La formación sostiene que la ciudad «pierde la ocasión de garantizar un servicio esencial bajo control municipal» y recuerda que la prórroga de dos años aprobada por el Concello podría haberse aprovechado para sentar las bases de una futura Empresa Municipal de Transportes.
Según el grupo nacionalista, la fórmula elegida por el gobierno local –un nuevo contrato de servicios con riesgo económico a cargo del Ayuntamiento– «perpetúa un modelo privatizado con deficiencias contrastadas»: recorte de 250 frecuencias diarias desde 2019, mapa de líneas “obsoleto”, conflictos laborales y uno de los billetes más caros del Estado incluso tras las bonificaciones.
El portavoz municipal del BNG, Xabier P. Igrexas, afirma que la centralización pública permitiría adaptar rutas y horarios «a las necesidades vecinales y no a la rentabilidad de una empresa», al tiempo que recuerda ejemplos de ciudades españolas que gestionan directamente su transporte pese a tener menor tamaño que Vigo. El edil cuestiona también la falta de información sobre el estudio de demanda contratado por el Concello en 2023 –valorado en 320.000 €– y critica el «nulo diálogo» con colectivos vecinales antes de definir el nuevo pliego, cuyo coste estimado pasaría de 24 a 45 millones de euros anuales.
BNG advierte de que, en paralelo, el ejecutivo que lidera Abel Caballero estudia prestar a las parroquias rurales un servicio “a demanda” sin garantizar líneas regulares, lo que, a juicio de los nacionalistas, «profundizaría la desigualdad territorial en la movilidad».

