Acemoglu defiende en Vigo una IA “pro-worker” como vía para reducir desigualdades y mejorar la productividad

El economista Daron Acemoglu, Premio Nobel de 2024, clausuró la segunda edición del Vigo Global Summit con una reflexión centrada en el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, la productividad y la desigualdad. Su mensaje principal fue claro: una IA orientada a potenciar a las personas trabajadoras genera más beneficios que un modelo basado exclusivamente en la automatización.

Durante su intervención, titulada “El progreso en un punto de inflexión: tecnología, poder y desafíos globales”, Acemoglu subrayó que las pequeñas y medianas empresas —mayoritarias en territorios como Galicia— afrontan serias dificultades para adoptar tecnologías avanzadas. Señaló la brecha existente en computación en la nube, robótica y recursos técnicos frente a las grandes corporaciones, lo que ralentizará la expansión real de la IA.

El Nobel advirtió también que los incrementos de productividad prometidos por algunos informes podrían tardar en materializarse. Recordó, como ejemplo, que la electricidad necesitó cuatro décadas para desplegar todo su potencial. Para él, la clave pasa por reorganizar procesos y dotar a las empresas de herramientas que refuercen las capacidades de sus plantillas, especialmente en países donde la productividad avanza a ritmos muy bajos, como España.

Acemoglu alertó además de que el envejecimiento demográfico y la evolución del mercado laboral exigirán una adaptación profunda. Según su análisis, la automatización pura avanza de forma más lenta de lo que se imagina y, en cualquier caso, podría aumentar las desigualdades y alimentar fenómenos sociales indeseados. Frente a ese escenario, defendió un enfoque de “IA pro-worker”, enfocada en complementar las capacidades humanas. “Si cada trabajador mejora su rendimiento, el crecimiento será más sostenible que sustituyendo tareas indiscriminadamente”, señaló.

El economista culpó al dominio de unas pocas grandes tecnológicas de limitar la innovación e impedir que el mercado avance hacia modelos más equilibrados. Abogó por regulaciones claras y por una participación activa de la sociedad civil para evitar que la IA profundice brechas sociales. También reclamó que los datos no queden en manos de unos pocos actores privados.

La jornada, dedicada a la economía digital, se abrió con la directora general de APD España, Emma Gómez, que instó a Europa a reaccionar frente al liderazgo de Estados Unidos y China para no quedar rezagada en la revolución tecnológica. La catedrática Amparo Alonso, especialista en IA, y Antón Costas, presidente del Consejo Económico y Social, coincidieron en la necesidad de una IA centrada en las personas, con dimensión ética, sostenible y alineada con los valores europeos.

El congreso cerró con intervenciones del delegado de Zona Franca, David Regades, y del alcalde de Vigo, Abel Caballero. Ambos destacaron la calidad del debate y la importancia de que Europa afronte de forma conjunta los desafíos tecnológicos. Regades expresó su confianza en que la UE estará a la altura del reto, mientras que Caballero avanzó que el Vigo Global Summit regresará dentro de dos años.