El acusado de asesinar a su mujer en Gondomar: «Se me fue la chimenea»

«Ese 2 de diciembre yo no estaba vivo, yo estaba muerto», indicaba el acusado en una declaración en la que también negó haber sometido a su mujer a malos tratos a lo largo de los 41 años de matrimonio

El acusado de haber asesinado a cuchilladas a su mujer en diciembre de 2020 en Gondomar apuntaba en el inicio del juicio que la relación con su momento era «un infierno» ya que ella «la montaba por cualquier cosa». Un escenario en el que ha señalado que no recuerda haberla apuñalado, si bien en otro momento indicaba que «se me fue la chimenea».

«Ese 2 de diciembre yo no estaba vivo, yo estaba muerto», indicaba en el inicio del juicio ayer. Una declaración en la que también negó haber sometido a su mujer a malos tratos a lo largo de los 41 años de matrimonio. En este sentido, ha indicado que la víctima «dormía en el sofá por que le daba la gana».

El procesado, para quien solicitan 30 años de cárcel por asesinato, con las agravantes de parentesco, abuso de superioridad y género, incidió en que no recuerda nada de lo ocurrido.

Su defensa solicita la libre absolución, y recuerda que, en las más de cuatro décadas de matrimonio, no hubo «ni una sola denuncia» de la víctima contra su marido. «Lo que hay que preguntarse es cómo se da el salto, cómo se llega a este extremo», indicaba el letrado, preguntándose por el cómo se llega a una situación así y alegando que su cliente intentó suicidarse varias veces.

Uno de los testigos que ha declarado en esta primera jornada de juicio, relató que Valentín le confesó el crimen. Se trata de un taxista que recogía en casa al hijo menor de la pareja, con una discapacidad, y que ese día, cuando llegó a por el joven se percató de que su padre no estaba en la puerta para recogerlo, como era su costumbre. Entonces, lo llamó por teléfono y Valentín, según el testimonio del taxista, le dijo: «Llame a la Guardia Civil, que maté a mi mujer y yo me estoy desangrando».