La concejala de Medio Ambiente, Nuria Rodríguez, expuso en la sesión plenaria que la prioridad de la ordenanza es mantener los arenales en las máximas condiciones de limpieza, higiene y seguridad; vigilar el cumplimiento de las normas del Estado sobre salvamento y seguridad y explotar con la máxima calidad los servicios de playa, en el marco de las competencias municipales sobre esta materia que se restringen a la «salubridad y seguridad». La ordenanza incluye la «decisión pionera de prohibir fumar en la playa» con el fin de promover una vida saludable aunque la administración local «no tengamos poder de sanción».
La edil destacó la inversión municipal en material de salvamento y socorrismo, siendo Vigo la «única ciudad de Galicia que hizo el esfuerzo de ampliar el servicio fuera de temporada» de verano y el «éxito» del servicio de atención al baño de las personas con dificultad para acceder a las aguas, añadiendo la importancia de que las playas más concurridas dispongan de transporte medicalizado y que los arenales vigueses cuenten con más de 50 personas conformando el servicio de socorrismo y salvamento, a los que se suman los efectivos de Policía Local y Protección Civil.
El concejal no adscrito, Xabier Pérez Iglesias criticó que el gobierno municipal había rechazado la «la totalidad de enmiendas» presentadas a la ordenanza y que solamente se declaren A Foz y Calzoa como playas aptas para animales. En esta línea, Rubén Pérez Correa, portavoz del grupo mixto apuntó que los arenales elegidos para perros son áreas de descanso de aves migratorias, incompatibles con normativas europeas y calificó de «ambientalmente precaria» la ordenanza para la que «no se escuchó a nadie». El edil popular Jesús Marco censuró la falta de claridad de la ordenanza respecto a la imposición de sanciones y la insuficiencia de personal de la Policía para cubrir los arenales de Vigo.

