Las afectaciones del neurodesarrollo afectan «a un 50% o más de los recién nacidos con muy bajo peso -menos de 1.500 gramos-, y hasta en un 80% de los niños que nacen antes de la semana 28 «existe daño neurológico»
El servicio de neurorrehabilitación de los hospitales Vithas, Vithas NeuroHRB, ha aconsejado que los niños nacidos prematuramente sean sometidos a un seguimiento cognitivo-conductual hasta la edad escolar, ya que «diferentes estudios han constatado que en estos niños es mayor el riesgo a presentar dificultades cognitivas, lingüísticas, motoras y de comportamiento, que hay que tener en cuenta y saber abordar».
Así lo ha indicado la doctora Carolina Colomer, directora médica de Vithas NeuroRHB en distintos hospitales, entre ellos el de Vigo, que ha explicado que los bebés prematuros tienen más riesgo de padecer problemas en su desarrollo al principio de la vida o más tardíamente. Las afectaciones del neurodesarrollo afectan «a un 50% o más de los recién nacidos con muy bajo peso -menos de 1.500 gramos-, y hasta en un 80% de los niños que nacen antes de la semana 28 «existe daño neurológico».
En el momento del nacimiento, la evidencia científica confirma que en los niños con muy bajo peso, la incidencia de parálisis cerebral y de leucomalacia periventricular (una lesión isquémica de la sustancia blanca cerebral adyacente al ángulo externo de los ventrículos laterales que, generalmente, afecta a niños pretérmino) aumenta, ya que la alteración de las funciones cognitivas y del neurodesarrollo en general parece estar relacionada con la edad gestacional, de forma que hay más riesgo de alteraciones cuanto más prematuro sea el nacimiento.
La doctora Colomer incide en que «la valoración periódica de estos niños debe realizarse hasta la etapa escolar, ya que estudios recientes que han comparado niños de entre 4 y 17 años, que habían nacido antes de la semana 32 con niños nacidos a término, como el meta-análisis que se realizó en 2018, demostraban que los prematuros presentaban con mayor frecuencia un menor nivel de inteligencia global, más problemas en funciones ejecutivas y menor velocidad de procesamiento».
De hecho, la especialista explica que «la intervención precoz y específica para tratar muchos de los problemas cognitivos que pueden aparecer, es eficaz para mejorar y disminuir el impacto posterior en el aprendizaje. De hecho, se ha relacionado la velocidad de procesamiento con las funciones ejecutivas que influyen sobre la capacidad de resolver problemas matemáticos o la capacidad lectora».
Colomer concluye que «una intervención cognitiva para mejorar la velocidad de procesamiento en niños prematuros, que la tienen alterada, puede resultar beneficioso. Por ello, es recomendable el seguimiento estrecho de estos niños desde el punto de vista neurospicológico y del neurodesarrollo en general».

