O más o menos; o lo que venga; o lo que nos dejen; o lo que nos obliguen. Los próximos 15 días iremos desvelando un listado con los 15 mejores jugadores de la era moderna del Real Club Celta. El algoritmo, que no existe, ha calculado la lista en función de su impacto en el campo y de su importancia en nuestro ideario. Y como toda lista de este tipo, es una mentira en sí misma; pero la cuarentena todo lo permite.

Échenos una mano, disfrute y haga la suya; y si es el caso díganos lo equivocados que estamos, que tiempo tenemos para pensar en este y en otros dramas mucho peores.


15. El hombre das neves

Temporadas: 94/95 a 98/99

Partidos: 92 en liga, 7 en Uefa y 2 en Copa del rey


Seguramente Miguel Angel Salgado Fernández sea el producto más internacional de la Madroa, 2 Champions, 4 ligas y 53 veces internacional absoluto y en lo que nos concierne 101 partidos de celeste y tres goles.

Caballo loco en sus inicios, irreductible como el famoso jefe Sioux un año cedido en el Salamanca hizo ver en Vigo el potencial de Michel. Su ímpetu le jugó una mala pasada en una visita del Atlético de Madrid, que acabó con una rotura de tibia y peroné de Juninho, el de las faltas no, el otro. Crucificado por la prensa de la estepa central la sanción impuesta provocó manifestaciones en Vigo, porque así somos, nos habían tocado al rapaz y no era justo.

Se asentó definitivamente y en el año de la segunda participación celeste en Europa forma ya con Karpin la mejor banda derecha de la historia de este club, participando en las gestas de Villa Park y Anfield, y tocando con la punta de los dedos la remontada ante el OM pero sin conseguirlo.

No era todavía de celeste tan animoso en las subidas como lo fue de blanco, pero si que fue fiable en su posición. Defendía primero y subía con tiento cuando debía hacerlo y cuando el ruso que tenía delante se lo permitía. Más voluntarioso e inteligente que lleno del talento que muchos laterales derechos tienen en estos días, siempre cumplidor y rápido en ayudas. Impecable en el esfuerzo, se marchó con elegancia dejando un buen dinero para la época. Se fue y se hizo grande, y durante muchos años estuvo considerado como el mejor en su posición en Europa, y quizás eso lo alejó de nosotros, hizo raíces en la capital, casó bien que dirían en mi aldea.

Lo mejor de su carrera posiblemente llegó a 600 kilometros de Balaidos, pero en su corazón y en el nuestro queda el recuerdo de aquellas dos últimas temporadas en Vigo, ya indiscutible y siendo parte esencial en una de las épocas más doradas del club que le vio crecer.