Por José María Sendra.

O más o menos; o lo que venga; o lo que nos dejen; o lo que nos obliguen. Los próximos 15 días iremos desvelando un listado con los 15 mejores jugadores de la era moderna del Real Club Celta. El algoritmo, que no existe, ha calculado la lista en función a su impacto en el campo y a a la importancia en nuestro ideario. Y como toda lista de este tipo es una mentira en sí misma, pero la cuarentena todo lo permite.

Échenos una mano, disfrute y haga la suya, y si es el caso díganos lo equivocados que estamos que tiempo tenemos para pensar en este y en otros dramas mucho peores.


9. El asesino silencioso

Temporadas : 96/97 a 99/2000

Partidos: 124 en Liga, 13 en UEFA, 2 en Copa del Rey

Goles: 27


Haim Revivo era, es, una debilidad personal. Un jugador al que el tremendo talento que atesoraba el equipo celeste aquellos años quitó a veces protagonismo, una zurda exquisita, rápido y letal en la definición y balón parado, parecía deslizarse por el campo en sus conducciones por la banda, ágil, letal, un asesino silencioso.

De Revivo seguramente recordaremos su gol para que el Celta fuera el primer equipo español en ganar en Anfield, asaltaba el equipo celeste un mito de la historia del fútbol, tras una recuperación entre Mazinho y Makelele, el francés abría a banda izquierda donde Haim recorría gracilmente 60 metros para acelerar en el área dejando rivales atrás y colocar con suavidad el balón en la portería “red”. La calidad de aquel gol es el resumen de las virtudes del Israelí, si no lo recuerdan, búsquenlo y hagan el ejercicio de imaginar cuantos jugadores de primera división actual pueden realizar aquella jugada.

Pero de Haim Revivo siempre recordaré uno de los momentos más ilusionantes de nuestra historia, una falta en la frontal del Stade Bollaert-Delelis de Lens. Con un toque sutil, Revivo superó la barrera y coloco el balón en la base del poste de la portería francesa, quedaban 35 minutos para defender una ventaja que podía llevarnos a una semifinal europea, y el banquillo celeste permaneció inmóvil, viendo como en apenas dos suspiros el equipo celeste se deshacía como un azucarillo en una taza de café hirviendo.

Las lesiones, la llegada de Gustavo López y una gestión deficiente por parte de Victor Fernandez de estas situaciones -preferimos no recordar a Zvonimir Boban-, hizo que Revivo fuera perdiendo protagonismo y se marchara al Fenerbahce turco a seguir destilando su talento. Una de las zurdas de más talento puro que ha llevado la cruz de Santiago en el pecho, capaz de jugadas y remates que en la actualidad vemos a menudo, pero no eran tan habituales en los primeros 2000, un genio que incomprendido en su parte final en Vigo, nos dejó en silencio.