Por José María Sendra.

O más o menos; o lo que venga; o lo que nos dejen; o lo que nos obliguen. Los próximos 15 días iremos desvelando un listado con los 15 mejores jugadores de la era moderna del Real Club Celta. El algoritmo, que no existe, ha calculado la lista en función a su impacto en el campo y a la importancia en nuestro ideario. Y como toda lista de este tipo es una mentira en sí misma, pero la cuarentena todo lo permite.

Échenos una mano, disfrute y haga la suya, y si es el caso, díganos lo equivocados que estamos, que tiempo tenemos para pensar en este y en otros dramas mucho peores.


6. El Cuervo

Temporadas : 98/99 a 2006/2007

Partidos: 205 en primera división, 33 en segunda división, 34 de copa de la UEFA, 7 en Champions League, 19 en Copa del Rey y 6 en Intertoto

Goles: 30


Difícil recordar una adaptación mayor y más rápida. Una vez leí que su hija se llamaba Celeste, por la selección argentina y por nosotros, todo lo que venga después no importa, pero hay que contarlo. De los pocos que se quedó y jugó tras el primer descenso, sin que suene reproche a nadie porque no lo es, sirva de agradecimiento para él.

Fundamental en aquella partida. Capaz siempre de sacar el centro, sin espacio, con espacio, tras regate, al primer toque… Pocas veces he visto, y nunca más en directo, a alguien con su habilidad para acabar sacando siempre el pase. Extremo de los que nos gustan, buscaba la linea de cal, mordía y jamás se quedaba quieto.

El 30 de abril del año 2000 el Deportivo visitaba Balaídos líder. El celta aguantaba con 10 desde el minuto 12, sufría ante el líder de aquella Liga cuando Donato se pasó de frenada y el balón le calló al Cuervo, la pegó y aquel gol explotó como una bomba de rabia acumulada. Gustavo corrió gritando como gritaríamos cualquiera de nosotros besándose el escudo hacia donde estaban los Riazor Blues. Ese día, sin conocerlo Gustavo se hizo de mi familia.

Se acabó marchando porque no se le ofreció la renovación. Sus problemas físicos, que arrastró durante años, y su edad, hacían dudar a una directiva que quizás no quiso mirar los méritos acumulados. Las últimas veces que le he visto hacía apariciones en el Día Después, con la misma habilidad con la que doblaba el tobillo para sacar siempre el centro, con la misma garra con la que cantaba los goles, con la misma gracia que le hizo caer de pie y ser uno más de la familia. Eterno Cuervo.