Por José María Sendra.

O más o menos; o lo que venga; o lo que nos dejen; o lo que nos obliguen. Los próximos 15 días iremos desvelando un listado con los 15 mejores jugadores de la era moderna del Real Club Celta. El algoritmo, que no existe, ha calculado la lista en función a su impacto en el campo y a la importancia en nuestro ideario. Y como toda lista de este tipo es una mentira en sí misma, pero la cuarentena todo lo permite.

Échenos una mano, disfrute y haga la suya, y si es el caso, díganos lo equivocados que estamos, que tiempo tenemos para pensar en este y en otros dramas mucho peores.


4. Un vigués de Mostar

Temporadas : 1991/1992 a 1999/2000

Partidos: 195  en Liga, 36 en segunda división, 3 en Copa de la UEFA, 24 en Copa del Rey

Goles: 113


Vladimir es más Vigués que el Sireno, no en vano, Gudelj lleva más tiempo con nosotros que la escultura de la Puerta del Sol, y a diferencia de la figura antropomórfica del cambadés Francisco Leiro, no necesitamos que pasase el tiempo para aprender a amarlo, fue amor a primera vista.

Titulaba el Marca en la visita al Madrid B en la temporada 91-92: “Castilla 0 -Gudelj 1” y algo así fue aquel ascenso, 27 goles y la sensación de que en Vigo habíamos recuperado el acierto a la hora de fichar Killers. Lo que no sospechábamos todavía es que estábamos presenciando el nacimiento de un mito, si este ranking fuese solamente de cariño, Vlado todavía subiría más puestos.

Con el año 1994 entrado, el Celta viajaba a Tenerife en semifinales de Copa, con una cómoda ventaja de 3-0 conseguida tras un partido en el que Miroslav Ratkovic, televisión mediante, había sido aquel extremo digno del Estrella Roja campeón de Europa. Pero en el minuto 61 Mr Propper Derticya había puesto un peligroso 2-0 en el marcador. Era tarde y la hora de más que añadía que el partido se jugase en Canarias había hecho que tuviésemos que llamar al hotel donde andaba mi padre de viaje para que le explicase a mi madre que ese día no podía mandarme a la cama: “deja al chaval hoy, que si no le da algo”.

Y apareció Vlado, dos zarpazos, dos definiciones suyas, dos mano a mano con el portero tinerfeño de manual de delantero balcánico, eliminatoria resuelta, viaje a la final de copa 46 años después y un preadolescente desatado saltando en su salón.

Ese fue nuestro Gudelj, salvador cuando era necesario goleador siempre, una sonrisa eterna. No puedo contar las veces que le he abordado por la calle y el ha respondido afable; “ adiós amigo”. Se fue tras marcar aquel gol al Mérida que certificaba la participación en UEFA. Su  foto con la camiseta con el mensaje: “ Gracias afición” es un icono del testigo de una época a otra, de la del Killer de Mostar al Zar de Balaídos. Se fue al Compostela, nadie entendió porque no tenía sitio semejante mito en nuestra plantilla, y volvió al club y ahora es el mejor delegado de primera y no lo digo yo, lo dicen los dos premios que le ha dado la liga para acreditarlo. “Gracias Vladimir”.