O más o menos; o lo que venga; o lo que nos dejen; o lo que nos obliguen. Los próximos 15 días iremos desvelando un listado con los 15 mejores jugadores de la era moderna del Real Club Celta. El algoritmo, que no existe, ha calculado la lista en función a su impacto en el campo y a a la importancia en nuestro ideario. Y como toda lista de este tipo es una mentira en sí misma, pero la cuarentena todo lo permite.

Échenos una mano, disfrute y haga la suya, y si es el caso díganos lo equivocados que estamos que tiempo tenemos para pensar en este y en otros dramas mucho peores.


11. O ARTILHEIRO DE DEUS

Temporadas : 85/86 a 87/88

Partidos: 108 en Liga, 13 de Copa

Goles: 62


Yo no sé si ustedes conocen la obra de Rainer Maria Rilke en profundidad, yo no, pero esta frase es de sobra conocida y la pronunció este señor, y mi patria pues es algo parecido a Baltazar Maria Morais Junior.

Los 80 fueron años de equipo ascensor para el Celta, en 1985 llegaba a Vigo Baltazar, con trayectoria en los grandes del país carioca. Como solía suceder en aquellos años la adaptación fue mala en su primera temporada, y en 32 partidos sólo anotó 6 goles, el Celta descendió y ya sólo nos quedaba EnXogo para saber que había hecho la banda Celeste.

En la temporada 86/87 se vio al Baltazar que se convirtió en mito, rematador ochentero sin alharacas al primer toque y duro si se puede, su sociedad con Pichi Lucas fue prolífica como pocas, 34 goles entre la Liga y el playoff y lo del portero del Málaga. El 21 de diciembre del 86 corría el minuto 18 del Celta Málaga, Baltazar fue a pelear un balón en el área malaguista, y Jose Antonio Gallardo guardamallas del equipo blanquiazul se tiró a sus pies, Gallardo dejó el campo conmocionado, pasó 3 días en observación en Vigo y de vuelta en Málaga fue sometido a más pruebas, ninguna de ellas hacia presagiar el derrame cerebral que sufriría el 7 de Enero ya del 87 y su posterior fallecimiento el día 15 de aquel año, aquello fue la sombra de Baltazar en España, tildado de sucio y violento, por una acción tan fortuita como desafortunadamente catastrófica.

Terminó el año Baltazar marcando en Riazor en la promoción y certificando el ascenso en casa del enemigo y con la consecuente lluvia de mecheros habitual. Su cromo que estaba pegado en mi cabecero era la felicidad, era la patria. En su regreso a primera jugó sólo 16 partidos pero anotó 7 goles en un Celta que coqueteo con Europa durante buena parte del año. Con el verano llegó el Atlético de Madrid y se lo llevó para que fuera pichichi en primera como lo fue en segunda.

Para el recuerdo aquellas cifras desorbitadas para el ascenso del 87 y la sensación de que pocos delanteros así han vestido la celeste, la posición del Artilheiro de Deus en este ranking se explica desde la infancia, desde el recuerdo de la ilusión que nos dejó Baltazar en medio de una década convulsa para el munco y para nuestra ciudad.