Un estudio con participación del Centro Oceanográfico de Vigo confirma que este pequeño tiburón incorpora estos contaminantes tanto al alimentarse como al respirar, consolidándolo como un bioindicador clave del estado del Mediterráneo
Una investigación con participación del Centro Oceanográfico de Vigo del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha constatado que la pintarroja (Scyliorhinus canicula), uno de los pequeños tiburones más comunes del Mediterráneo, está expuesta a los microplásticos por dos vías simultáneas: la alimentación y la respiración. El trabajo revela que el 85% de los ejemplares estudiados presentaban estas partículas en al menos uno de los órganos analizados, lo que refuerza el papel de esta especie como indicador del estado ambiental de los ecosistemas marinos.
La investigación, desarrollada por el IEO-CSIC y la Universidad de Cartago (Túnez), ha sido publicada en la revista científica Estuarine, Coastal and Shelf Science. Se trata del primer estudio comparativo realizado en esta especie en el sur del Mediterráneo que analiza de forma conjunta la presencia de microplásticos en el sistema digestivo y en el respiratorio.
Las muestras se obtuvieron en abril de 2025 en dos zonas de la costa tunecina, Cap Zebib y Ghar El Melh. Los investigadores analizaron veinte ejemplares capturados de forma accidental durante faenas de pesca artesanal a profundidades de entre 50 y 65 metros. En total identificaron 95 partículas de microplásticos, con una media de 4,75 por individuo. El 60% de los tiburones presentaba partículas tanto en el estómago como en las branquias, porcentaje que ascendía al 85% al considerar cualquiera de los dos órganos.
Predominan las fibras textiles
Los científicos comprobaron que las fibras textiles eran el tipo de microplástico más abundante. Además, detectaron principalmente polímeros PET (60%) y poliamida (25%), materiales habituales en prendas textiles y redes sintéticas. Según los autores, estas fibras presentan un mayor riesgo que otros tipos de microplásticos porque permanecen más tiempo en el aparato digestivo y pueden provocar lesiones en la mucosa intestinal.
Jesús Gago, investigador del Centro Oceanográfico de Vigo y coautor del estudio, explica que los resultados apuntan a que la principal vía de entrada de los microplásticos es la alimentación, ya que las partículas permanecen durante más tiempo en el estómago que en las branquias, donde son eliminadas con mayor facilidad por el propio intercambio de agua.
Una especie clave para vigilar la salud del mar
Los investigadores consideran que la pintarroja debe incorporarse a los programas internacionales de seguimiento ecológico, como el Programa Integrado de Vigilancia y Evaluación (IMAP) del Convenio de Barcelona. Su presencia habitual en los fondos de la plataforma continental y la facilidad para detectar en ella la contaminación por microplásticos la convierten en una especie especialmente útil para monitorizar la salud de los ecosistemas marinos y orientar futuras medidas de gestión ambiental y reducción de residuos.

