El animal, de 21 años, fue sometido a una eutanasia humanitaria en el Hospital Veterinario Rof Codina de Lugo tras detectársele un tumor hepático con metástasis
Vigo despide hoy a uno de los grandes iconos de su parque zoológico: el oso Carmo. A los 21 años de edad, el plantígrado falleció tras serle practicada una eutanasia humanitaria en el Hospital Veterinario Universitario Rof Codina de Lugo, centro de referencia en atención a fauna salvaje, con el objetivo de evitar un sufrimiento innecesario.
Un estado de salud muy deteriorado
Según detalló la Concellería de Medio Ambiente, en las últimas semanas Carmo había mostrado un progresivo empeoramiento: pérdida de apetito, apatía y debilidad. Tras ser trasladado a Lugo para realizarle pruebas avanzadas, entre ellas un TAC, los especialistas confirmaron un diagnóstico devastador: tumor hepático con metástasis peritoneales, líquido en la cavidad abdominal y torácica, presencia de gases en vías biliares y una peritonitis generalizada.
Los veterinarios concluyeron que el cuadro era de “extrema gravidade, sen posibilidade de tratamento nun animal das súas características”, por lo que se optó por practicarle la eutanasia para evitar que padeciera más dolor.
Dos décadas como emblema del parque
El oso Carmo llegó a Vigo hace veinte años y desde entonces se convirtió en uno de los grandes protagonistas del parque. Miles de visitantes, especialmente niños y familias, lo contemplaron con asombro y aprendieron con él el valor de respetar y proteger la naturaleza.
Durante su vida, Carmo fue cuidado con dedicación por el equipo de veterinarios y cuidadores del recinto, que velaron a diario por su bienestar. La Concellería de Medio Ambiente quiso agradecer públicamente su “labor incansable e agarimo constante”, destacando el compromiso de todos los profesionales que lo acompañaron hasta el final.
Un legado de concienciación
Más allá de su presencia física, Carmo deja un legado de concienciación medioambiental en la ciudad. Su historia permitió acercar la biodiversidad a generaciones enteras y poner en valor la importancia de la conservación de la fauna salvaje.
Con su fallecimiento, Vigo pierde a un animal que fue mucho más que un habitante del parque: un verdadero emblema de la ciudad y embajador de su especie.

