Vigo le niega a los niños el derecho a jugar en los parques infantiles

Ser niño en Vigo es más difícil que serlo en otras partes de Galicia.

Aumenta la indignación entre los padres por la dejadez y los retrasos del Concello, que ha tardado medio año en licitar un contrato para la limpieza y desinfección de estas áreas, que permanecen cerradas

Los niños vigueses deberán esperar semanas, como mínimo, para poder disfrutar de nuevo de todos los parques infantiles de la ciudad olívica. Desde octubre de 2020 el Concello estuvo retrasando la licitación de un nuevo contrato para la limpieza y desinfección de estos espacios, que no ha puesto en marcha hasta finales del pasado marzo, medio año después.

De un total de 141 parques infantiles, solo 15 permanecen abiertos, provocando que el enfado y la indignación de los padres haya ido aumentando a lo largo de todos estos meses, incapaces de entender la dejadez de un Ayuntamiento que parece haber olvidado a las necesidades de las familias y, en particular, las de los más pequeños.

Si bien la decisión de mantenerlos precintados nunca respondió a criterios sanitarios o científicos (pues los expertos aseguran que en el exterior los contagios se reducen y es mucho más seguro para los menores), las familias también consideran absurdo e incoherente lo ocurrido con estos espacios, pues provoca aglomeraciones mayores en plazas y tampoco evita reuniones masivas en las inmediaciones de los parques cerrados.

Han sido numerosas las voces críticas con la gestión del alcalde, Abel Caballero, durante la pandemia, que se ha resistido a asumir sus competencias municipales. En ese sentido, además de la desinfección de parques infantiles y parques biosaludables, los vecinos han reclamado lo mismo para instalaciones deportivas, mercados municipales y resto de espacios públicos e instalaciones, incluyendo la vía pública en las zonas de mayor afluencia y en las cercanías de centros escolares. De igual modo, son muchos los que se preguntan cómo es posible que el camión de desinfección alquilado durante la primera ola no se haya vuelto a utilizar.

Asimismo, llama la atención que, pese al desinterés que el Concello mostró a la hora de licitar el nuevo contrato de limpieza y desinfección de los parques, sí fue capaz de firmar sin dilaciones una prórroga a Aqualia y una prórroga e indemnización a Vitrasa.

De hecho, mientras muchas familias han tenido que desplazarse a otros municipios próximos para que los más pequeños pudiesen disfrutar de áreas de esparcimiento (dado que el acceso a ellas se hace una odisea en la ciudad más grande de Galicia), en el transporte urbano se contemplaron imágenes lamentables de autobuses atestados de pasajeros, sin que hubiese margen alguno para guardar la distancia de seguridad.

En definitiva, ser niño en Vigo es más difícil que serlo en otras partes de Galicia, puesto que los parques infantiles de otras ciudades como Santiago, A Coruña u Ourense sí están plenamente operativos dentro de las limitaciones vigentes en materia de aforo. En la ciudad olívica no lo están por falta de limpieza y por la inexistencia de un contrato que resuelva esta problemática.