Vigo en la encrucijada

Abel Caballero y Carmela Silva en un acto público.

«Quién lo iba a decir bajo los grandes titulares del domingo, pero lo cierto es que Vigo se encuentra en la encrucijada. Un cruce de caminos que tiene preocupado al regidor, que observa, silencioso -raro en él- cómo se desmorona el castillo de naipes y poder que con tanto esmero levantó»

Anduvo desaparecido ayer el alcalde de Vigo, quizás obnubilado por la Estrella Polar que ahora guía su camino. Quién sabe, cousas veredes. Sin agenda pública el día después de alcanzar una victoria que él mismo dejó “sin precedente en la historia democrática de España”. Entendemos que a nivel grandes ciudades, claro, porque ahí al lado, en O Porriño, se encuentra ahora el alcalde más votado de Galicia, el ‘popular’ Alejandro Lorenzo, que aglutinó el 66% de sufragios y suma 16 concejales de un total de 21.

Pero eso es lo de menos. Lo de más es el porqué de esa ausencia pública de quien no deja de convocar rueda de prensa ni durante el mismísimo nacimiento del Señor. Y la explicación puede que haya que buscarla en que, tal vez, quién sabe, el mapa final que dibuja la jornada del domingo no es tan hiperbólico como nos lo quiere vender el regidor.

Porque lo cierto es que por primera vez Caballero no sube, baja. Concretamente se deja casi 20.000 votos y casi un 20% de sufragios. Un panorama que ha contribuido, unido a la subida del PP de Marta Fernández-Tapias, a la pérdida de un diputado provincial y, a la postre, la bien amada Diputación que, hasta la fecha, presidía la número dos de Caballero, presidenta del PSdeG y teniente de alcalde de la urbe, Carmela Silva.

Esa pérdida tiene que doler. Para qué engañarnos. El alcalde lleva ocho años asegurando que la Diputación invierte en Vigo más que en ningún otro lugar. Hasta en la ‘Sagrada Familia de Balaídos’ invierta el ente provincial sus cuartos. Así que tendrá que ver ahora cómo tapar la pérdida. Más impuestos, complicado, porque ya los tiene todos en el límite, haciendo de los vigueses los contribuyentes más fieles de Galicia. Siempre que la fe se mida al peso, claro.

Unas arcas municipales que rebosan dinero, unos 100 millones de euros de remanente que el propio Caballero quiso entregar hace no tanto a Pedro Sánchez para tapar agujeros de deuda nacional. Un préstamo, eso sí. A coste cero, sin intereses, eso también. Un motín nacional municipal, de todos los colores y partidos, que fue capaz de juntar a Podemos y PP, se lo impidió.

Por desgracia, no podrá repetir intento Caballero, que se deja también la presidencia de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). No es oficial, claro, pero es lógico, toda vez que será la mayoría ‘popular’ la que, a la vuelta del verano, elija nuevo presidente.

Y todo es susceptible de empeorar, o incluso de mejorar. Porque en este mismo verano se va a jugar la Zona Franca. El delegado, David Regades, es el número tres de la baraja socialista en la ciudad. Hombre de confianza de Caballero desde hace muchos años y actual presidente provincial del PSOE, Regades perderá el cargo si Sánchez pierde el plebiscito del 23 de julio.

Así que sí. Quién lo iba a decir bajo los grandes titulares del domingo, pero lo cierto es que Vigo se encuentra en la encrucijada. Un cruce de caminos que tiene preocupado al regidor, que observa, silencioso -raro en él- cómo se desmorona el castillo de naipes y poder que con tanto esmero levantó. Normal que no tuviese el día para hablar. Hoy, para el Ángelus, nos dirá lo que quiera. Como siempre.