Victoria estéril para decir adiós al sueño

Mina celebra uno de sus tantos. Foto: RCCelta

El Celta se impone por segunda vez en su historia al Barcelona en el Camp Nou gracias a un doblete de Santi Mina, pero se despide de sus opciones de ‘Conference League’ tras las victorias de Villareal y Betis

Hay maneras y maneras de morir. Y el Celta de Coudet, atendiendo a la lógica de estos meses, al trayecto que conduce del lodazal del descenso al sueño imposible de una Europa por conquistar, escogió la mejor posible. Murió de pie, mirando a los ojos a la parca y haciendo historia en el Camp Nou. A efectos clasificatorios, de poco servirá el 1-2 obtenido en Barcelona en esta tarde soleada de pandemia. Pero el resultado no lo es todo. A veces, tan o más importante como esos dígitos finales, resulta el camino recorrido, la forma en la que se escribe un relato, por pequeño y humilde que este sea.

Y el Celta redactó el penúltimo párrafo siguiendo el trazo vivo de las últimas jornadas. Esas mismas que le han permitido sumar cinco victorias consecutivas y alargar el sueño europeo de una hinchada ausente, pero orgullosa; sorprendida con un equipo que reta al destino, a las lesiones de Rubén, de Murillo, de Renato, de quién sea.

Once elásticas celestes frenéticas y decididas, sufridoras, que acometen la primera embestida; el primer ‘uy’; el primer tanto de Messi, cómo no; el primer tiempo de un Barcelona menguante, superior a ratos, pero nunca abusivo. No esta tarde, no este año, no en el, quién sabe, adiós de Messi. Pero esa es otra historia.

La del Celta pasa por aguantar, por demostrar a los escépticos que en el fútbol todo es posible. Incluso con el VAR o pese al VAR. El conjunto de Coudet espera su momento agazapado, como el león que dormita antes de soltar un zarpazo sorpresivo, hipnótico, a la media vuelta de Santi Mina, que deja a Ter Stegen con el molde mientras que el 1 a 1 se acomoda en el fondo de la red.

Y así, casi sin querer, se llega al segundo acto de esta función, ya estéril para el Celta desde que Borja Iglesias adelanta al Betis frente al Huesca y el Villareal continúa goleando a un Sevilla desfondado, harto ya de la carrera de LaLiga.

Pero los del ‘Chacho’, pese a todo, quieren más. Primero esquivan la derrota tras un par de ocasiones claras de Araujo y Dembelé, y luego buscan y encuentran su momento. La tiene Denis, pero la salva abajo, fuerte, Ter Stegen. Y la tiene Mina, tras un centro defectuoso de Solari que se estrella en la madera. El delantero fusila el 1 a 2 y el Celta, contra pronóstico, toma el Camp Nou por segunda vez en su historia.

Algunos dirán que no ha servido para nada. Y tal vez tengan razón. Son los resultadistas, que se mueven en un código binario plano, de unos y ceros, de puntos, victorias y derrotas. Otros, sin embargo, aceptarán emocionados esta victoria estéril a la postre, sintiendo cómo los ojos se humedecen por la emoción del camino recorrido junto al ‘Chacho’. Últimos a finales de noviembre; persiguiendo, en mayo, un sueño imposible. Pero los sueños, aunque uno deba finalmente despertarse, resultan siempre maravillosos. Gracias por todo lo vivido. El año que viene más.