VH al tema: Hoy «STORM II» de GENER8ION & Yung Lean

Hay canciones que se hacen virales. Y hay otras que, de repente, parecen apoderarse de Internet entero porque una imagen resulta imposible de olvidar. «STORM II», de GENER8ION junto a Yung Lean, pertenece claramente al segundo grupo.

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En los últimos días, probablemente hayas visto alguna versión aunque no supieras de dónde procedía: una figura permanece prácticamente inmóvil en el centro mientras decenas de personas, perfectamente ordenadas a su alrededor, comienzan a moverse como si formasen un único organismo. La cámara se aleja, los cuerpos se desplazan en oleadas y una coreografía aparentemente caótica termina revelando una precisión extraordinaria.

Ahora las redes están llenas de recreaciones realizadas con inteligencia artificial que sustituyen a los protagonistas por todo tipo de personajes. Pero lo más interesante del fenómeno es precisamente recordar algo que puede perderse por el camino: la escena original no está generada por IA.

Detrás hay bailarines reales, una coreografía real y uno de los directores audiovisuales más reconocibles de las últimas décadas.

Y también una canción extraordinaria.

GENER8ION, Yung Lean y una tormenta en dos partes

«STORM II» fue publicada el 24 de abril de 2026 como segunda mitad de STORM, un lanzamiento compuesto por dos temas: «STORM I» y «STORM II».

GENER8ION es el proyecto multidisciplinar desarrollado alrededor del productor francés Benoit Heitz, más conocido como Surkin, junto al realizador Romain Gavras, en el que música, cine, fotografía, moda y arte visual forman parte de un mismo universo creativo.

Gavras tampoco es precisamente un desconocido. Durante años ha firmado algunos de los videoclips más impactantes de la música contemporánea y ha construido una filmografía caracterizada por imágenes incómodas, violentas, monumentales y difíciles de confundir con las de cualquier otro realizador.

Para STORM encontraron además un protagonista perfecto: Yung Lean.

El músico sueco, cuyo nombre real es Jonatan Leandoer, lleva más de una década ocupando un lugar muy particular dentro de la música urbana. Surgido de Internet cuando todavía era adolescente, se convirtió en una de las figuras fundamentales del cloud rap y acabó ejerciendo una influencia que supera ampliamente las fronteras de aquel movimiento.

En STORM no se limita a poner la voz.

También interpreta al personaje alrededor del cual gira todo el cortometraje.

Del caos de «STORM I» a la belleza de «STORM II»

El videoclip completo dura alrededor de siete minutos y medio y funciona prácticamente como una pequeña película dividida en dos actos.

Durante «STORM I», Yung Lean aparece en un internado masculino convertido en una figura dominante, agresiva e imprevisible. El colegio parece existir prácticamente sin adultos y funciona bajo una lógica propia donde la violencia, las jerarquías y el comportamiento del grupo van construyendo un ambiente cada vez más inquietante.

La música acompaña ese estado de tensión.

Todo cambia cuando llega «STORM II».

El sonido abandona buena parte de la agresividad anterior y aparecen el piano, las cuerdas y una melodía mucho más abierta. La letra gira hacia una idea sencilla pero poderosa: resistir juntos cuando llega la tormenta, permanecer unidos frente al dolor y encontrar alguna forma de avanzar.

Y entonces aparece la escena que terminaría recorriendo medio mundo.

Un grupo de estudiantes posa aparentemente para una fotografía escolar en las escaleras del centro. Yung Lean permanece en medio de ellos.

Durante unos segundos no ocurre prácticamente nada.

Hasta que todos empiezan a moverse.

La coreografía que convirtió un videoclip en fenómeno

La danza fue creada por el coreógrafo belga-francés Damien Jalet, uno de los nombres más interesantes de la danza contemporánea y colaborador habitual de proyectos donde el movimiento corporal va mucho más allá de una coreografía convencional.

Aquí el efecto resulta hipnótico.

Los bailarines se levantan, se agachan, avanzan, desaparecen entre otros cuerpos y vuelven a emerger mientras las filas parecen expandirse y contraerse. Hay momentos en los que el conjunto recuerda a una ola; en otros, a una multitud sometida a una misma fuerza invisible.

Mientras tanto, Yung Lean permanece en el centro con una quietud casi desafiante.

Ese contraste es fundamental.

Cuanto más se agita todo lo que lo rodea, más poderosa resulta su inmovilidad.

La puesta en escena de Romain Gavras y la coreografía de Jalet consiguen además algo especialmente difícil: que decenas de movimientos individuales parezcan formar parte de una sola acción colectiva.

El resultado tiene algo primitivo y, al mismo tiempo, perfectamente calculado.

No necesita efectos espectaculares.

Necesita cuerpos.

Y entonces llegó la inteligencia artificial

Meses después del estreno, «STORM II» ha encontrado una segunda explosión de popularidad.

Durante septiembre, la escena comenzó a reproducirse de forma masiva mediante herramientas de generación de vídeo con inteligencia artificial. Los usuarios toman la composición original —una persona en el centro y una multitud sincronizada a su alrededor— y sustituyen a los bailarines por nuevos personajes, escenarios o grupos completos.

La coreografía se mantiene reconocible.

La cámara conserva ese movimiento que progresivamente revela la magnitud del grupo.

Pero los protagonistas cambian.

Y así, una secuencia concebida originalmente mediante decenas de bailarines y un complejo trabajo coreográfico ha terminado convertida en una especie de plantilla cultural que cualquiera puede transformar desde un ordenador.

Hay algo fascinante, e incluso paradójico, en todo ello.

La inteligencia artificial está ayudando a convertir nuevamente en viral una escena cuya fuerza original procede precisamente de algo tremendamente humano: un grupo de personas aprendiendo a moverse juntas con absoluta precisión.

Cuantas más recreaciones aparecen, más impresionante resulta volver al vídeo original y observar lo que hicieron realmente los bailarines.

Porque allí no existe un prompt capaz de corregir un movimiento.

Si una persona entra tarde, si otra ocupa mal su posición o si una fila pierde el ritmo, la ilusión desaparece.

Mucho más que un meme de Internet

El fenómeno viral podría hacer pensar que «STORM II» se ha convertido simplemente en el sonido asociado a una nueva moda de las redes.

Sería quedarse bastante corto.

El proyecto ya había llamado poderosamente la atención desde su estreno en abril y ahora ha terminado llegando también a los MTV Video Music Awards de 2026. GENER8ION y Yung Lean cuentan con tres nominaciones por STORM, entre ellas Vídeo del Año, Mejor Dirección y, precisamente, Mejor Coreografía.

Además, ambos estrenarán una interpretación de «STORM II» sobre el escenario de los VMAs el próximo 27 de septiembre.

No está nada mal para una canción cuya mayor explosión popular está llegando cinco meses después de su publicación.

Y quizá ese recorrido explique bastante bien cómo funciona actualmente la música.

Una obra puede nacer como canción, convertirse inmediatamente en cortometraje, transformarse después en una secuencia coreográfica reconocible y, meses más tarde, regresar convertida en un fenómeno creado por miles de personas que probablemente descubran primero el meme y después busquen el original.

Pero en este caso merece la pena hacer precisamente ese camino al revés.

Olvidarse durante siete minutos de las versiones generadas por inteligencia artificial.

Volver al vídeo original.

Ver «STORM I».

Esperar a que cambie la música.

Y observar cómo una fotografía de colegio aparentemente convencional se transforma poco a poco en una de las coreografías más poderosas que nos ha dejado un videoclip reciente.

Hoy ponemos «STORM II», de GENER8ION & Yung Lean.

Y esta vez, antes de preguntarnos cómo podemos recrearla con inteligencia artificial, merece la pena disfrutar de lo difícil que fue hacerla con personas reales.