Hoy vamos a saltarnos ligeramente las normas de VH AL TEMA. No traemos una canción. Traemos un disco entero.
Porque hay álbumes que sería injusto reducir a un único tema y «B.S.O. 1999/2000», de Nuevenoventaicinco, es uno de ellos. Una de esas pequeñas obras maestras escondidas en la historia de la música española, venerada por quienes la conocieron pero prácticamente invisible para buena parte del público.
No vendió millones de copias, no convirtió a sus autores en estrellas y tampoco ocupa habitualmente un lugar en esas listas que intentan resumir los mejores discos publicados en España. Su historia pertenece a otro territorio: el de las salas pequeñas, los sellos independientes, el hardcore, las copias que pasaban de mano en mano y una escena alternativa que crecía lejos de los grandes focos.
Y quizá precisamente por eso conserva algo especial.
Nuevenoventaicinco nació en Madrid a finales de 1997 a partir de músicos procedentes de diferentes formaciones de la escena hardcore. Antes de su único larga duración publicaron el EP «995» en 1998, cinco canciones mucho más próximas al hardcore melódico y que ya dejaban entrever hacia dónde podía evolucionar la banda.
Pocos años después llegaría el disco que acabaría definiéndolos.
La banda sonora de un cambio de siglo
«B.S.O. 1999/2000» apareció en 2001 a través del sello independiente Fragment Records. Doce canciones, desde la apertura de «S.F. Mente Gris» hasta el cierre de «Adiós», que llevaron el hardcore de Nuevenoventaicinco hacia un terreno mucho más emocional, elaborado y difícil de encerrar en una única etiqueta.
Post-hardcore, emo, punk, hardcore melódico… todas sirven y ninguna explica completamente el disco.
Porque lo que realmente distingue a «B.S.O. 1999/2000» es la manera en la que combina intensidad y melodía. Las guitarras pueden estallar y pocos segundos después abrir espacio a pasajes mucho más contenidos. La batería empuja constantemente las canciones, pero existe también una preocupación evidente por las atmósferas, las dinámicas y los silencios.
Y por encima de todo aparece la voz de Daniel Arias.
No es una interpretación pensada para sonar perfecta. Es una voz que parece avanzar permanentemente al borde de romperse, pasando de la melodía al grito cuando la canción lo necesita y convirtiendo cada texto en algo profundamente personal.
Las letras terminan completando esa sensación.
Desencanto, frustración, soledad, relaciones personales, incomunicación, rabia y la sensación de intentar encontrar un sitio propio atraviesan un disco que captura de alguna manera el estado de ánimo de una generación situada exactamente entre dos épocas.
Quizá por eso el título resulta tan acertado.
«B.S.O. 1999/2000» funciona realmente como una banda sonora del cambio de siglo. Un disco escrito en el momento en el que los noventa desaparecían, internet empezaba a transformar nuestra manera de relacionarnos y todavía era imposible imaginar hasta dónde llegaría todo aquello.
Doce canciones y prácticamente ninguna sobra
Lo difícil cuando se vuelve a este álbum es elegir una canción.
«S.F. Mente Gris» abre el disco estableciendo inmediatamente su personalidad. «En Medio de la Multitud» continúa desarrollando ese equilibrio entre energía y emoción. «La Máquina», «4:37 A.M.», «Alguien» o «Una Cabeza Para Poder Pensar» van construyendo un recorrido en el que las canciones funcionan individualmente, pero adquieren todavía más sentido escuchadas en orden.
«Para Ti» es otro de esos temas capaces de condensar buena parte del sonido de la banda, mientras que «Para Ser Un Día Los Primeros» muestra especialmente bien esa combinación de crudeza y melodía que hizo diferente a Nuevenoventaicinco.
Y finalmente aparece «Adiós».
Un título perfecto para cerrar un disco que, visto desde la distancia, terminó teniendo algo de despedida anticipada.
La banda todavía continuaría durante un tiempo y experimentaría diferentes cambios en su formación, pero nunca publicaría otro larga duración. Parte de su historia musical seguiría posteriormente a través de otros proyectos. Daniel Arias pasaría por Zoo y acabaría formando parte de Pasajero, prolongando desde otros territorios musicales una trayectoria que había comenzado en aquel underground madrileño.
Un disco de culto que merecía sobrevivir
Con los años ocurrió algo curioso.
Nuevenoventaicinco desapareció, pero «B.S.O. 1999/2000» no.
El boca a boca, las copias físicas, los foros musicales y posteriormente las subidas a Internet mantuvieron vivo un álbum que fue adquiriendo progresivamente la condición de disco de culto. Incluso décadas después sigue apareciendo citado como una referencia del hardcore y el post-hardcore hecho en España.
Y no resulta difícil entenderlo.
Hay discos técnicamente mejores, producciones más grandes y grupos que alcanzaron una repercusión infinitamente superior. Pero la música no siempre funciona mediante esas reglas. Algunas grabaciones poseen algo que resulta mucho más difícil de fabricar: verdad.
«B.S.O. 1999/2000» suena a cinco músicos intentando expresar exactamente lo que necesitaban expresar en aquel momento, sin pensar demasiado en si aquello podía convertirse en un producto masivo.
Quizá por eso sigue conectando tantos años después.
Y, por suerte, todavía podemos escucharlo
Durante mucho tiempo encontrar este disco significaba buscar una copia física, rebuscar en antiguos archivos digitales o terminar recurriendo a alguna de esas subidas completas a YouTube realizadas por aficionados que se negaban a dejarlo desaparecer.
Precisamente una de ellas permite hoy volver a recorrer sus aproximadamente 45 minutos de principio a fin.
Pero hay una buena noticia.
En 2020, coincidiendo con su vigésimo aniversario, «B.S.O. 1999/2000» volvió a publicarse digitalmente a través de Chack Records. Esa edición de doce canciones está disponible actualmente en Spotify, por lo que todavía podemos recuperarlo, guardarlo y seguir dándole las vueltas que merece.
En Apple Music España la situación es diferente. El grupo cuenta con página propia en la plataforma, pero el catálogo visible actualmente no incluye «B.S.O. 1999/2000».
Ojalá algún día también esté allí. Y ojalá este tipo de discos encuentren siempre alguna forma de permanecer disponibles.
Porque preservar la música no consiste únicamente en conservar los grandes éxitos que todo el mundo conoce. También significa impedir que desaparezcan esas obras que marcaron escenas pequeñas, influyeron en otros músicos y acompañaron durante años a quienes tuvieron la suerte de encontrarlas.
Hoy en VH AL TEMA no ponemos una canción.
Hoy recomendamos apagar el modo aleatorio, empezar por «S.F. Mente Gris» y llegar hasta «Adiós» sin saltarse nada.
Hoy ponemos «B.S.O. 1999/2000», de Nuevenoventaicinco.
Uno de esos discos que quizá nunca necesitó ser famoso para convertirse en imprescindible.

