UNA NOCHE MUY LARGA

Un joven informático israelí es secuestrado al bajar de su avión en París, donde iba a asistir a un evento profesional. El comisario Léger debe hacerse cargo de la investigación, en la que interviene desde el principio un militar israelí, Zeev Abadi. Parece que es algo más que un simple secuestro, y que han errado en el objetivo. Los sucesivos hallazgos durante la investigación, que dura toda la noche, van poniendo al descubierto una trama en la que, además de franceses e israelíes, parecen estar involucrados China, Rusia, Estados Unidos...

Autor: Dov ALFON – Editorial: SALAMANDRA. Barcelona, 2020. –  Páginas: 480  – Género: Literatura, thriller (espías). Público: General


El autor es un conocido periodista israelí. Se estrena en la literatura con este thriller, después de una larga carrera en el mundo editorial y periodístico. Sitúa la acción en París, ciudad que el autor conoce bien, porque allí pasó parte de su infancia.

Y crea una interesante novela de espionaje, donde interviene una entidad que para mí resultaba desconocida, pero que es el eje de la novela: la así llamada “Unidad 8200”, perteneciente a los Cuerpos de Inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel, y cuya misión es la captación de señales de inteligencia y descifrado de códigos. Como un servicio de espionaje, pero exclusivamente para las fuerzas armadas israelíes.

El autor ha sido presentado como ex espía cuando se publicó el libro en castellano, el pasado mes de junio. No es para tanto: hizo el servicio militar (obligatorio en Israel, durante tres años para los varones) trabajando en esta unidad. Y la presenta como una fuerza que hay que tener en cuenta, porque puede acceder a toda la información que quiera cuando quiera.

La novela es muy vibrante. El autor escribe muy bien (es un experimentado periodista), por lo que el comienzo es sencillo. En algunos tramos pierde fuerza, pero los capítulos son muy breves, por lo que enseguida suscita de nuevo el interés. En el cierre de la novela deja sin aclarar algunos aspectos sin aclarar; no me queda claro si para que los cierre el lector, o porque había abierto demasiados frentes. Es el único lunar que veo al desarrollo de la historia.

Me encantaron especialmente los personajes principales: el agobiado inspector francés, bastante reconocible; y sobre todo la jefa israelí de la Unidad, un personaje muy  femenino y con muchísima fuerza (se echa de menos en mucha literatura actual). Su jefe, el espía que está en París, hace perfecto juego con ella. Igualmente otros personajes menores, como la madre de Abadi, genial en su papel de madre a la antigua usanza… En definitiva, me he encontrado sin pretenderlo con una novela muy interesante, de gran calidad, cuya lectura he disfrutado, y recomiendo vivamente.