Investigadores del Instituto Español de Oceanografía documentan en la ría de Arousa el hallazgo más septentrional conocido de una especie que hasta ahora se asociaba al Mediterráneo
La fauna marina gallega acaba de sumar un hallazgo tan inesperado como relevante. Un equipo del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), en colaboración con el Grupo de Estudo do Medio Mariño (GEMM), ha documentado por primera vez la presencia en aguas gallegas de Astrospartus mediterraneus, una singular especie de equinodermo conocida popularmente como gorgoncéfalo.
El descubrimiento se produjo en la ría de Arousa, a 33 metros de profundidad, y supone la observación más septentrional registrada hasta la fecha para esta especie, tradicionalmente vinculada al Mediterráneo y al sur de la Península Ibérica.
Un hallazgo excepcional en la ría de Arousa
El ejemplar localizado es un individuo juvenil encontrado en el entorno submarino conocido como A Tartaruga, donde fue observado entre las ramas de una gorgonia, uno de los hábitats que mejor se adapta a sus necesidades ecológicas.
Los investigadores destacan la importancia de este hallazgo porque, hasta ahora, las observaciones atlánticas de la especie eran muy escasas y en muchos casos se basaban en ejemplares muertos o capturados accidentalmente.
Según explican los autores del estudio, encontrar un individuo vivo y en buen estado en aguas gallegas cambia sustancialmente el escenario científico y abre nuevas líneas de investigación sobre la distribución de esta especie.
La huella del cambio climático
Uno de los aspectos más llamativos del trabajo es que plantea varias hipótesis para explicar la llegada de este animal a Galicia.
Entre ellas figura el transporte larvario favorecido por las corrientes oceánicas del sistema de afloramiento del noroeste ibérico, pero también el aumento de la temperatura del mar asociado al cambio climático, que podría estar creando condiciones adecuadas para especies que históricamente habitaban más al sur.
El estudio revela además que el ejemplar encontrado presenta una genética prácticamente idéntica a la de las poblaciones mediterráneas, con similitudes que alcanzan entre el 99,5 % y el 100 % en los marcadores moleculares analizados.
¿Un caso aislado o el inicio de una expansión?
Los científicos piden prudencia antes de sacar conclusiones definitivas. Advierten de que podría tratarse de un individuo aislado y no necesariamente de una población establecida en Galicia.
Por ello consideran necesario intensificar los programas de seguimiento en hábitats profundos y mesofóticos para determinar si estamos ante un hecho puntual o frente al comienzo de una expansión geográfica de la especie.
La cuestión no es menor. En algunas zonas del Mediterráneo esta especie ha protagonizado episodios de proliferación que llegaron a interferir con determinadas artes de pesca. Aunque los investigadores consideran improbable que se produzca una situación similar a corto plazo en Galicia, sí reconocen que una eventual implantación estable podría modificar el equilibrio de las comunidades bentónicas locales.
El hallazgo, publicado en la revista científica PeerJ, añade una nueva pieza al complejo puzle de los cambios que están experimentando los ecosistemas marinos del Atlántico y vuelve a situar a las costas gallegas como un observatorio privilegiado para estudiar los efectos del calentamiento global sobre la biodiversidad marina.

