Una de cada tres personas menores de edad sufre alguna alergia: los especialistas alertan del aumento de casos

La jefa de Alergología de Ribera Povisa destaca la importancia de detectar los primeros síntomas para evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida de los niños

Las enfermedades alérgicas afectan ya a entre el 25% y el 35% de la población infantil, una cifra que preocupa a los especialistas. Ante esta realidad, la jefa del Servicio de Alergología del Hospital Ribera Povisa, Carmen Mogío, insiste en la necesidad de realizar un diagnóstico precoz para prevenir complicaciones y mejorar el pronóstico de los menores.

La especialista explica que el tipo de alergia más frecuente cambia con la edad. Durante los primeros cinco años de vida predominan las alergias alimentarias, mientras que en la infancia y la adolescencia la patología más habitual es la rinitis alérgica. También son frecuentes la dermatitis atópica y el asma, mientras que las alergias a medicamentos o a picaduras de abejas y avispas son mucho menos habituales en niños.

El papel de la genética y del medio ambiente

La doctora señala que las enfermedades alérgicas son consecuencia de la interacción entre factores genéticos, inmunológicos y ambientales.

Los menores con antecedentes familiares presentan un riesgo mucho mayor de desarrollar este tipo de patologías. Si uno de los progenitores tiene enfermedades alérgicas, la probabilidad de que el hijo también las padezca oscila entre el 20% y el 40%, porcentaje que puede elevarse hasta el 60% cuando ambos padres son alérgicos.

A ello se suman factores ambientales como la exposición a ácaros, pólenes, mohos o animales, además del cambio climático, que prolonga los periodos de polinización y favorece el aumento de las alergias.

Diagnóstico precoz para evitar complicaciones

La responsable de Alergología de Ribera Povisa subraya que identificar la enfermedad en sus primeras fases permite prevenir reacciones graves, evitar restricciones alimentarias innecesarias y mejorar el desarrollo de los menores.

En el caso de las alergias respiratorias, un tratamiento temprano también reduce las crisis y contribuye a una mejor calidad de vida durante la infancia y la adolescencia.