UNA DACHA EN EL GOLFO

Emilio Sánchez Mediavilla vivió dos años en Bahrein con su pareja, destinada allí por trabajo. Cuando volvió a España y terminó de escribir este libro supo que ya no podría regresar al lugar que había sido su casa, porque los periodistas no son bienvenidos en un país que ocupa el puesto 167, de 180, en la clasificación de libertad de prensa elaborada por Reporteros Sin Fronteras.Este libro  ha recibido el primer Premio Anagrama de Crónica Sergio González Rodríguez.

Autor: Emilio SÁNCHEZ MEDIAVILLA – Editorial: ANAGRAMA. Barcelona, 2020. –  Páginas: 200  – Género: Crónica. Público: General


Recientemente, la editorial ANAGRAMA ha creado el Premio Anagrama de Crónica, al que ha puesto el nombre de un conocido cronista mejicano, recientemente fallecido. El libro cuya crítica redacto ha sido el primer galardonado.

No estamos ante un libro de crónica de viajes, digamos, al uso. El autor, Emilio Sánchez Mediavilla (Santander, 1979) es un periodista y editor que, por motivos profesionales de su esposa, tuvo que desplazarse a Bahrein y vivir allí entre los años 2014 y 2016. Como él mismo narra en el libro, decidió no informar a nadie de su trabajo como periodista, dado que en ese país la libertad de prensa es casi inexistente. Así que decidió decir que era escritor, simplemente, e ir por su cuenta recopilando información.

Comienza la novela en 2011, durante lo que actualmente se conoce como la «Primavera Árabe», para situar al lector en un ámbito que puede conocer mejor: esa época en la que vivimos la sublevación de muchos jóvenes saudíes al orden establecido, y el cambio a un régimen democrático en algunos países del entorno. Una vez ubicados, describe someramente el régimen político y de vida de Bahrein.

Y entonces es cuando se manifiesta el verdadero periodista, y el modo en que está redactado el libro. Porque no hace una crónica al uso: simplemente va contando, sin demasiado hilo cronológico, distintas historias de los personajes que se encuentra, a los que le presentan o conoce. Sus ilusiones, sus creencias en ocasiones, el modo en que viven la vida…

Reconozco que en algún momento me pregunté: «¿Qué demonios estoy leyendo? Porque verdaderamente me encontraba con un conjunto de historietas variopintas sin trabazón que las una. Pero, al mismo tiempo, me descubrí interesándome por la vida en un país que ni me va ni me viene. Y descubrí, también, que con la crónica que estaba leyendo estaba aprendiendo mucho sobre ese país. Me sorprendió verdaderamente que el periodista consigue sacar orden de ese desorden: que podamos ver el país con los ojos con que él lo vio. Si tengo que encontrar un pero al libro, estaría en que el autor, voluntariamente, decide no analizar la moral de las actuaciones de sus interlocutores, o del país en el que está. Eso parece una virtud del escritor, pero en algunas de las historias se echa de menos algún comentario sobre la hipocresía de los protagonistas de las historias, o del propio gobierno. Es por encontrar un defecto; porque el libro es muy interesante.