La tecnológica VIDIV lleva a IFA Berlín «2147», una instalación en la que una inteligencia artificial conversa sin guion y modifica su carácter en función de la contaminación
Una vieja cabina telefónica cubierta de musgo, un auricular y, al otro lado de la línea, una inteligencia artificial capaz de conversar de prácticamente cualquier asunto, detectar automáticamente el idioma de quien llama e incluso cambiar de humor dependiendo de la contaminación del aire. Es «2147», la experiencia que Divina Machina y la tecnológica VIDIV han llevado a IFA Berlín.
La compañía, especializada en el desarrollo de agentes de voz mediante inteligencia artificial, aporta la tecnología que da vida a Gaia, el personaje que habita dentro de esta peculiar cabina.
El funcionamiento busca ser tan sencillo como el de los antiguos teléfonos públicos. El visitante entra, descuelga el auricular y comienza a hablar. En apenas dos o tres palabras, Gaia identifica el idioma y responde en esa misma lengua, sin necesidad de seleccionar previamente ninguna opción.
Una conversación sin guiones
A diferencia de los asistentes tradicionales, la instalación no plantea un menú de respuestas. La conversación puede girar alrededor de tecnología, fútbol, política, horticultura o cualquier otro asunto.
La IA está preparada para mantener conversaciones abiertas en tiempo real conservando una personalidad, una memoria y un contexto narrativo propios.
El proyecto ya obtuvo el Premio Chile Diseño 2025 y pasó posteriormente por Milán y por Sónar+D 2026. Ahora llega a IFA Berlín, una de las grandes ferias internacionales de electrónica de consumo.
Una IA cuyo humor depende de la contaminación
La versión presentada en Berlín incorpora además una particularidad: el nivel de contaminación de la ciudad influye en el carácter de Gaia.
Con un aire más limpio puede mostrarse amable y cercana, mientras que un incremento de la polución puede convertirla en un personaje más arisco. La IA también interactúa físicamente con la instalación y puede modificar su iluminación: si escucha algo que le desagrada, puede teñir el espacio de rojo; si le gusta, de verde.
El objetivo de sus creadores es trasladar el concepto a empresas, museos, concesionarios y otros espacios físicos en los que una IA conversacional pueda convertirse en una nueva forma de relacionarse con visitantes y clientes.

