Esta persona apunta también que la chica estaba acompañada por un joven, y que esta misma declaración se la realizó a la Policía en aquella época
La pista de Déborah Fernández se perdió la tarde del 30 de abril de 2002, y ya no se recuperaría hasta diez días después cuando el cadáver apareció en una cuneta de O Rosal, a 45 kilómetros de donde salió a correr aquella tarde. Hoy, casi 19 años después, un testigo que afirma haber visto a la joven la tarde de su desaparición ha declarado por primera vez en el juzgado.
Esta persona señala que vio a Déborah hasta en tres ocasiones, la última cerca de la curva del Matadero, a unos 500 metros de su casa, donde se perdió la pista de la joven. El testigo apunta también que la chica estaba acompañada por un joven, y que esta misma declaración se la realizó a la Policía en aquella época.
El testigo no puedo identificar al joven en su momento, más allá de afirmar que tenía el pelo negro. Tras el hallazgo del cadáver de Déborah, el testigo habló en más ocasiones con la Policía, y sin embargo no se le llegaron a mostrar fotos de allegados de la chica ni un retrato robot de posibles sospechosos.
Sobre esta base, los abogados de la familia de Déborah están pendientes de que la Audiencia de Pontevedra se pronuncie sobre los recursos presentados ante la denegación de la jueza de instrucción 2 de Tui de tomar declaración a varios policías que participaron en la investigación del caso, así como de otros testigos entre los que figuran las trabajadoras de un vídeo club en el que la joven alquiló una película.
Este establecimiento se encuentra a unos cuatro kilómetros de la mencionada curva del Matadero, por lo que si casasen ambos testimonios, se reforzaría la tesis de que se subió a un coche voluntariamente.

