Un sueño en el horizonte

Nolito celebra su gol número cincuenta con el Celta. Foto: LaLiga

El Celta se impone al Getafe en Balaídos con un solitario gol de Nolito y se acuesta a dos puntos de Europa, a la espera de lo que haga mañana el Villarreal en su visita a Valladolid

«Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar». La frase, de Paulo Coelho, condensa lo que es este Celta, el Celta de Coudet, alejado del miedo y del fracaso, soñador impenitente. Último en noviembre, tras la agónica etapa de Junyent, a dos puntos de Europa hoy, con la vista puesta, quién lo iba a decir, en el partido del Villarreal mañana. Una victoria tensa, trabajada, de las de picar piedra entre sudores, pero triunfo a fin de cuentas. El cuarto consecutivo que mete al Celta, de modo inopinado, en la pelea por esa singular Conference League.  

Pero para llegar ahí hubo que transitar por el dentista, por uno de esos duelos que se descerrajan a cara de perro, como cualquiera que tenga enfrente al Getafe de Bordalás. Que este año camina de puntillas al filo del infierno, pero que jamás deja de morder en cada duelo, en cada esférico dividido, en cada acción parada, ahogando a su rival en la salida.

La consecuencia, lógica a ratos, imperante casi siempre, es la ausencia de cualquier tipo de fútbol vistoso, si entendemos por éste la combinación alegre y divertida de una pelota. Aquí es imposible, un campo de minas, un bosque de piernas en cada aliento que se expira.

Pero el Celta de Coudet no se esconde; no suele hacerlo. Aguanta el envite, empata en intensidad, supera en faltas al rival, y aunque el juego no fluye, se mantiene en pie, expectante y decidido, esperando su oportunidad, el momento en el que los de arriba, los Iago, Brais, Denis y Nolito entren en contacto.

Y la chispa se activa en el minuto 24, en una esquina, en banda derecha, donde Brais encuentra a Iago y este a Denis, que pone el centro templado, al punto de penalti, donde peina Mina para que la pelota caiga en el pecho de Nolito, que amortigua y empuja con la zurda entre la piernas de David Soria. Su gol número 50 de celeste.

Y así, sin saberlo, el Celta gana tiempo para prolongar sus sueños, tocando y tocando en busca del descanso, que llega, no sin sustos. Dos en poco más de un minuto. Primero, un resbalón de Carlos Domínguez -otra vez titular en el centro de la zaga, hoy con Aidoo- deja a Ángel en un mano a mano franco con Iván Villar. El portero se estira rápido, a su izquierda, en su mejor parada del curso, para mantener el sueño vivo. Y a la salida del córner, Ünal la deja franca con el pecho para Oliveira, que en la frontal remata alto.

El segundo tiempo avanza paralelo, entre la presión del Getafe y las combinaciones rápidas del Celta, que provocan un ir y venir embarullado, a trompicones. A los de Bordalás le alcanza, así, para una buena chilena de Ángel, atrapada otra vez por Iván Villar. Los del ‘Chacho’ apenas suman algún ‘uy’, que no se escucha esta tarde noche de pandemia en Balaídos.

Hace cambios y más cambios el Getafe. Al rato replica Coudet, que no lo ve claro e introduce a Solari por Nolito y a Holsgrove por Brais. Sigue sin resultar. El Celta sufre e Iván Villar mete otra mano a una volea lejana de Chema. El ‘Chacho’ sigue inquieto: Mallo por Mina para aguatar hasta el final. Dientes apretados, piernas vivas, y un sueño en el horizonte. El de Europa, el de la redención a tanto sufrimiento, a tantas temporadas mirándole a los ojos al mismísimo diablo. Esta vez no. No con el ‘Chacho’. Próximo parada: Barcelona. Y recuerden, sólo es imposible si se tiene miedo a fracasar.